lunes, 15 de abril de 2019
domingo, 3 de julio de 2016
viernes, 1 de julio de 2016
Nuestra Inolvidable Tía Chucha
jueves, 30 de junio de 2016
La Buena Vida
miércoles, 29 de junio de 2016
Don Onésimo Montaño Caballero
Esposo de nuestra inolvidale tía Chucha
Padre de Laura y Rogelio Montaño Bustos
lunes, 16 de enero de 2012
Insensible
Carta de Balbo a su amado abuelito Rogelio

EL relato de Balbo
Querido Abuelo:
Aun no se ni como comenzar estas lineas, como reaccionar, como poder expresarme y para ser sinceros, mucho menos se que sentir... Solo recuerdo, y recuerdo muchisimo.
Recuerdo esos eternos dias en los que me quedaba a tu lado esperando noches enteras a cerrar una buena jugada de billar con el fondo de tres regalos (interpretado por los Panchos), que ante el ambiente impecable y bohemio del Rincon Tarasco parecia que los escuchabas en vivo, con el pulcro chino ( el de las verduras ) el arquiduche, el panzon que vendia la leche y un selecto numero de personajes.
Yo solo aguardaba ahi quieto disfrutando tus risas, tu elegancia, tu caracter, tus tan expresivos ademandes que con solo una mirada imponias el mayor de los respetos pero con la astucia que te distinguia.
Cada una de estas noches sin darme cuanta abuelo, fueron lecciones de vida para mi, cada palabra y cada frace bien expresada y con fundamentos venidas de las palabras de Don Rogelio eran para mi una aventura que me contabas un espacio abierto a la imaginacion y el asombro, aquella impecable forma de contarme tus anecdotas, tus aventuras....tu vida y con ese facinante toque de espectaculo y picardia, creeme abuelo que me dejaban incredulo himnotizado. Luego de esto venian de tu parte las mas adulantes palabras para un nino, para un aprendiz TU ERES EL REY.
Durante anos me lo crei y asi me lo demostrabas, porque aun recuerdo aquel dia que me llevaste a la bendita calle de Francisco Villa y de repente asi de la nada me pusiste frente a un mostrador y me diste la entera libertad de elegir un bisicleta ( la mejor ) y no bastado eso menejarla hasta la casa solo con 10 u 11 anos de edad, yo me sentia EL REY me sentia invencible y mas que nada
amado. Con la libertad de comerme al mundo con la libertad de tener y poder hacer todo cuanto se me antojara, yo vei tus fotografias y no me cansaba de presumir y blasfemar de mas que hasta en una de tus cazarias te enfrentaste a un tigre en Thailandia ya que los guias que te llevaban te robaron y te abandonaron ahi, llevandoce la avioneta particular que habias rentado ( Hazme el chingado favor )
Caundo aquel dia con no se si 12 anos de edad me llevaste al DF y me dejaste en La Feria de Chapultepec solo con no se cuanto dinero, fue como sentirme si ahora mismo me soltaras en Miami con un yate y no se que mas, fue una de las experiencias mas alocadas de mi vida verme solo ahi con el poder y la libertad de hacer lo que yo quiciera, pero siempre bajo la cautela de tu consejo y tus experiencias, con el respaldo y la antelacion de que siempre tenia que andar a las vivas cauteloso, cuidadoso.
Fue asi como siempre me criaste con cautela, responbilidad siempre viendo un paso adelante y demostrandome que el mundo para nada es para los pendejos.
Aun tambien recuerdo y ni me quiero acordar de tu cara cuando me vole casi la pierna en el Rincon Tarasco, que coraje me dio ese dia que me negaban subir a verte porque estabas ocupado, pero bendito dios no paso de eso, como tampoco paso a mayores el dia me llavaste a tierra caliente con tus amigos que tenian su chosita al lado de ese maravillozo rio y me mandaste a las luchas con ( el gavilan ) aun no asimilo como con esa edad me llevabas a esos caminos con unas curvas de la chingada y me decias en la ram, tu solo pon el borreguito en medio de la carretera y ya ( Ni modo que te vayas a salir de la carretera ) con aquella seguridad y asombro de que no podia eso suceder, como? es ilogico...Si tu jamas has tenido un accidente de auto.
En aquel sin fin de viajes historas y aventuras me recuerdo tambien muy bien como hacias alarde de tus clavados y tu paso por la Marina en el puerto de Mazatlan, hasta que recuerdo un dia que ivamos con el inchi Lubie y nos fuimos a uno de estos balnearios cuando de repente te trepaste a un mendigo tramplolin de no se cuantos metros y madre cabron,,,,El clavado!!!! Yo quede impresionado no daba credito a lo que te veia hacer. Como tampoco daba credito a las cifras con interminables ceros que le ponias a la destresa de nosotros cuando veias un letrero que decia Parangaricutirimicuaro, UN MILLON DE DOLARES para pollo!!!! y ahi tenias a la bola de panzones leyendo los chingados letreros. Sin menospreciar la sinverguenzada de tenernos atonitos con el bendito cuartito de los juguetes jajajaja de ahi ya eran mios y mas que tratados una bicicleta de motor que tu mismo hiciste, una pista de tren, un equipo de campamento que tu
mismo le quitaste a un gral de la marina, el juego de rifles de postas ( La lancha de torpedos ) LANCHA DE TORPEDOS, bueno es que yo no se que pensabamos al creerte semejantes cosas, pero sabes era eso, tu credibilidad, tu magia, tu angel y amor para tenernos en un mundo en el que por la situacion de mi Mama y el desentendimiento de mi Papa, era lo mejor, fue lo mejor y lo hiciste tan bien abuelo tan bien. Que hasta me costaba trabajo creer que despues de tragarme medio kilo de carnitas me dijeras ( Balbito no te chingas unos huchepitos? o un platito de atapacua? ) jajajaja.....Tambien sabes que me costaba tanto creer la manera en que nos cantabas, cada una de las letras de tus canciones me hacian brillar los ojos y el alma abuelito.
Hoy me acuerdo mucho de una especialmente de una y tu sabes cual. Me dicen que estas enfermo abuelo, eso es algo que ya lo sabemos todo y yo particularmente admiro y respeto la aceptacion y la humildad con la que has tomado esto. Mi roble Don Rogelio, lo que mas me preocupa abuelito es que me dicen que tus ojos se ven tristes, que se te esta apagando algo y yo no se que es.
Podria decirte mil cosas mas que siento, pienso y opino de ti,,,,pero solo quiero que te quedes con que eres mi heroe, mi maestro, MI viejo......Y ahora mismo abuelito me siento desecho me siento que si llegara el momento de entonarte el TE VAS PACHIPALPO EBEPA YA VAS A PARTIR...
No se de que manera lo voy a hacer, no se de que manera me podre sentir, es algo natural, logico y viendolo con los tanates en la mano es algo posible, pero RON DOGE, me siento con la obligacion de estar con tigo ahi, me siento moralmente obligado a llevarte a ese pinche mirador de pocamadre en Zirahuen a ver el atardecer, llevarte a ver al HIJO DE PUTA DE CHISPO, a darte un paseo por aquello que tu marcaste y nos marco. Asi es que sin protocolos y sin miramientos abuelito dime tu como estas, que sigue, como le hacemos. Porque estos de estar lejos y escuchar lo que sucede abuelito me tiene apagada la luz y eso no me gusta. Cuenta con migo para absolutamente todo y dejame bien claro que vamos a hacer para que te sientas bien porque lo que mas me duele de esto no es lo inrremediable o la recaida que has tenido, es que tienes los ojos trstes Ron Doje y eso me esta doblando el alma.
Quedo en espera a que me puedas contestar y sino adjunto copia de estas letras a mi mama, para que te las lea y le puedas dar una respuesta. Me voy porque esto me deja con el peor de los sentimientos que he sentido, pero con la mayor de las responsabilidades asi ti y asi mi que son tus consejos.....
Aqui estoy abuelito y te amo....EBEPAAA
lunes, 24 de octubre de 2011
Villa Madero
Carmelita Chávez de Barrera, qepd, reprendía a su hijo, Sergio, mi gran amigo, de esta manera:
-Nomás andas de vago, ni de la escuela te acuerdas.
-No, mamá, no ando de vago –le contestaba Sergio-, ando con Rogelio.
Bonita cosa, y Rogelio quién es, si no un vago como tú.
Con mi caro amigo, Sergio, tenemos 70 años de amistad. Es un titipuchal de años, ni cómo negarlo, porque primero hay que vivirlos… para después presumirlos. ¿O qué? ¿Es así? ¡Sí, así merito es!
No sé si por causa de mis vagancias me convertí en un viajero empedernido, pero les aseguro que no me arrepiento, esas experiencias me las llevo a ultratumba, pues mis caminos fueron tan diversos que, Gracias a Dios, jamás tuve qué lamentar ningún accidente.
Mi primer viaje en tren, siendo apenas un niño de 2 años, lo hice de México a Morelia, a la casa de mis abuelos, en donde los primeros 14 años los viví con la familia Bustos de recuerdos mucho muy gratos. En esa familia éramos 11.
*-*-*-*-*
Yo tendría como 6 años, cuando con mi mamá Chucha, Ramón, Rodolfo, Laura y yo viajamos al aserradero, a la cabaña de la familia Solorio.
He aquí el singular itinerario:
De Morelia, en tren, por los llanos y las canteras que van rodeando el cerro del Águila, en poco más de una hora nos bajamos del tren en la estación Tiripetío, un caserío apenas. No supe si ya estaba la Normal de Maestros, pero sí la Universidad de San Nicolás de Hidalgo.
En seguida tuvimos que esperar la llegada de la flecha para abordarla con dirección hacia Villa Madero, un pueblo ya más en forma. En el trayecto pasamos por Acuitzio del Canje, una aldehuela amontonada al pie de la sierra. De allí en adelante valles y montañas, pinos, encinos y cedros formaban bosques inmensos y estupendos.


Dos horas después, llegamos al pueblo de Villa Madero, como no habían llegado los arrieros que nos iban a llevar al aserradero a lomo de caballo, mi mamá Chucha, Laura y yo, entramos al templo a rezar un padre nuestro y un ave María. Al salir Ramón reprendió a mi mamá de esta manera:
-¡Ándale, mujer, pos qué tanto rezan! Los arrieros ya tienen rato esperándolos.
Mi mamá le contestó:
-Debiste mandar a Rodolfo por nosotros, el templo está muy bonito.
-Trépense ya a los caballos y deja de estar alegando.
Al llegar a la casa de nuestros anfitriones, molidos por las andaduras de los caballos, nos recibieron con sincero cariño: don Gabriel Solorio y su señora esposa, doña Elenita, Chepa y una niña, un poco mayor que Laura, nieta del matrimonio. La niña se llamaba Ma. Antonia, pero de cariño le decían Toña.
Estábamos ante la presencia de una familia, cuya amistad con mis abuelos, se remontaba al siglo XIX.
Los otros hijos de don Gabriel: Antonio, Pancho y Salvador se encontraban trabajando en el aserradero.
Nos recibieron con gran alborozo. Chepa nos hizo carantoñas a Laura y a mí.
El mayor de los hijos del matrimonio, Jesús, trabajaba en México, y era el padre de Toña, nuestra amiguita.
La casa, toda de madera, se ubicaba justo al entrar a la arboleda tupida de pinos y cedros. De manera que la cabaña tenía un fondo natural extraordinario.
A mí me dieron de cenar frijoles, tortillas recalentadas, un vaso de leche y calabaza en tacha. Nos aluzábamos con dos o tres quinqués. A mi mamá Chucha y a mí, nos dejaron uno de los cuartos de arriba, con ventana y toda la cosa. Yo estaba muy sorprendido; pero el sueño me venció escuchando cantar a Ramón y a los muchachos que ya habían llegado del aserradero, canciones de aquella época: Noche de ronda, que triste pasas, qué triste cruzas, por mi balcón. Noche de ronda, cómo me hieres, cómo lastimas mi corazón… Allá tras de la montaña donde temprano se oculta el sol… Pobre del calaverón, ya se le acabó su fama, ya lo llevan a enterrar, el lunes por la mañana…
Nos levantamos muy de mañana a juntar bellotas y a almorzar. El almuerzo: un sope de frijolitos chinitos con tortilla, un vaso de leche, una rebanada de pan de rancho y un polvorón. El polvorón jamás lo olvidé, pues hasta la fecha lo compro en la panadería La Jarochita, de don Aurelio, qepd.

Sólo un día, Salvador y mi tío Rodolfo, nos llevaron a conocer el aserradero que, por cierto era muy importante para la región; pero acabó con gran parte de los bosques por causa de la tala inmoderada.

-Yo me quiero bañar en el arroyito –le exigía a mi mamá Chucha.
-No, Roge -me instruía Chepa-, esas aguas son caparrosas, te sale buche.
Al arroyo lo adornaban hartos árboles de tejocotes grandes y chapiados. Juntamos muchos para que Chepa nos hiciera conserva. Chepa vivió 100 años y murió en Uruapan.
-No se vayan muy lejos porque se pueden perder, además, hay muchos coyotes y los pueden morder. Ándense por aquí, por donde los podamos ver. Tú, Toña, no se vayan a desvalagar, ¿eh? Ten mucho cuidado con el niño.
A la niña le gustó nuestra compañía y a nosotros la de ella; por las tardes nos llevaba al bosque en donde veíamos ardillas, madrigueras, nidos, pájaros carpinteros, palomas moradas y, una vez, un conejito. Nuestra amistad con la niña, se fortalecía a medida que pasaba el tiempo. Cogíamos bellotas, piñas de los pinos y flores llamadas andanes. ¡La pura felicidad!
Tres fabulosos días pasamos con la encantadora familia Solorio. Yo quería quedarme allí a vivir, pero era imposible. Regresamos a Morelia con la nostalgia de no ver ya más a Toña.
Miren lo que es la vida: cuando fui Tesorero Municipal, me visitaba en la oficina Antonio, entonces sastre, en la última etapa del alcoholismo, pidiéndome dinero, seguro para beber. Nunca se lo negué y lo recibí en la oficina del Tesorero.
Al llegar a Uruapan, mientras encontraba casa para mi mamá y para mí, mientras tanto, para no pagar hotel o casa de huéspedes (yo fui a Uruapan, con 20 pesos diarios de sueldo), viví con don Gabriel, doña Elenita y Chepa. Lamentablemente, allí me enteré de la muerte de Toña, de parto. Créanme que me dolió en el alma su anticipado fallecimiento.
Yo no me explico cómo es que he durado tantísimos años, tan atrabancado como fui. A mi recordada amiguita, Toña, le he sobrevivido 52 años. Así es la vida de canija.
*-*-*-*-*
Toda la vida cargué con la pinta de vago y bien que me la merecía. No les sé decir por qué, pero desde niño me fascinaba (hipnotizaba) viajar.
Tendría como 8 o 9 años cuando, desde Corregidora 516, nos llevaron a Pátzcuaro a visitar a la familia de mi tía Guille. Recuerdo que, Esmeralda, empezaba a caminar y mi tía estaba esperando. Don Alfredo, que hablaba el inglés a la perfección, trabajaba en el hotel Posada de Don Vasco.
Yo estaba que se me quemaban las habas por conocer Pátzcuaro. Le preguntaba a la señorita Cecilia Salmerón, mi maestra en 4to. Año, de la escuela Esther Tapia qué tan lejos quedaba Pátzcuaro.
-Uh, Roge, queda muy lejos, como a 60 kilómetros de aquí. ¿Vas a ir?
-A ver si me llevan.
-¿Con quién vas?
-Con mi familia.
-Sí te van a llevar, ya verás.
Llegamos el Puerto del Tigre y sus peligrosas curvas; Quiroga sus ricas carnitas, chicharrón y sus artesanías, Patambicho, Tzintzuntzan , Zurumútaro y Pátzcuaro.Cogimos por Corregidora, pasamos la gloriosa escuela Esther Tapia. El Santo Niño, la Pila del Soldado, en la calle de Cuautla, la calle Michelena, la tienda de abarrotes Las Quince Letras, para entroncar con la Calle Real; de esta manera, pasamos la Garita de los 3 Puentes, hasta allí se terminaba Morelia. De modo que en lo que te lo cuento, ya estábamos en la carretera 15 con rumbo a La Quemada, San Juanito Itzícuaro, Capula e Iratzio con su quesos, crema y jocoque famosísimos; al lado izquierdo de este pueblo, majestuoso y boscoso: el cerro del Águila, que se mira desde Morelia.
La “playa” de Chupícuaro, no existía, estaba inundada.
Imagínense conocer el lago de Pátzcuaro en el año 1941 ó 42, hace casi 70 años, cuando el lago y sus alrededores rebuznaban de agua. Era realmente maravilloso.
Ramón, quisquilloso como siempre, en la comida entabló un diálogo con mi abuelo Ramón, de la siguiente manera:
-¿Quién los va a llevar?
-Gilberto Villanueva, papá, en la troca de la fábrica de refrescos La Polar. (Con mi padrino Gregorio, en esa fábrica, gané mi primer salario: 5 pesos a la semana).
-¿Maneja bien?
-No, qué bah, es muy loco, me dicen que cuando va a Atapaneo, agarra las curvas a 60. Pero yo me iré con él en la cabina para traérmelo a mecate corto.
-No se vayan a desbarrancar por ahí. Te advierto que para ese rumbo hay muchas curvas.
-No tengas pendiente, papá, yo lo voy a vigilar.
No me acuerdo las personas que fuimos a Pátzcuaro, creo que Tere Barragán, mi tía Margarita, aún soltera, Ramón, Gilberto, Mipor, Laura, dos o tres muchachos y yo.
Ramón iba cantando una canción que en ese tiempo estaba de moda: Ladrón de amores me llaman por robarme tu cariño, como un juguete que a un niño se le antojaba al pasar. Con él me robé sus besos y un rizo de sus cabellos, pero me he enredado en ellos y no me pude escapar.
Ésa misma canción yo la cantaba mucho, pues me gustaba el: tipitipitín, tipitín, tipitipitón, tipitón, todas las mañanas junto a su ventana canto esta canción.
Llegamos a Pátcuaro, subimos la calzada que es bellísima, pasamos la Posada de Don Vasco, llegamos a la plaza de Don Vasco de Quiroga, Ramón preguntó por la calle Ahumada. Mi tía Guille, cariñosa como siempre, nos recibió encantada y se mostró dispuesta a todo lo que Ramón dispusiera. Pero…
-Qué no vas a dar de comer, Guillerma.
-No me vengas con exigencias, porque vete al restaurante a comer pescado y caldo michi. Les hice un tambache de taquitos, sopa de arroz y carne de puerco con chile. Ándale caite con la coperacha.
-¡Estaba yo loco de remate!
Gilbrto nos llevó al Estribo, que se ubica a unos cuantos kms. de la plaza Vasco de Quiroga. Llegamos al cenador, construido todo de cemento, desde donde se aprecia el lago, la isla de Janitzio, Yunuen y Urandén. Una extraordinaria postal para presumir.

Para hacer hambre, a Ramón se le ocurrió la puntada de subir los escalones, como 300, hacia la cima de la montaña. Yo llegué con las piernas que me temblaban de cansancio, pero estaba feliz de admirar ese paisaje tan bonito: tupido de árboles en una sucesión de lomas hasta donde se perdía la vista, encinos, cedros y enormes y gruesos pinos.

La bajada también fue muy fatigosa; pero estaba presente la esperanza de la comida. Gilberto llevó los refrescos de la fábrica La Polar. Comimos muy a gusto. Cuando de repente nos amenazó una llovizna con sol y un arco iris hacia el lago, fabuloso. ¡Qué espectáculo, Dios mío!
Muchos años después, con mi familia y mis compadres de Mazatlán, subimos los escalones. ¡Oh decepción, los montes talados. ¡Qué horror!

Don Alfredo no nos pudo acompañar por exigencias de su trabajo. Lo saludamos en la puerta de su casa para regresar a Morelia. Como les llevo dicho, su casa está en la calle Ahumada, cerca de la plaza de Don Vasco de Quiroga, precisamente la calle que sube al santuario de Nuestra Señora de la Concepción.
Regresamos a Morelia pardeando la tarde, felices. Sin nada que enturbiara el paseo.
Esta fue la primera vez que conocí Pátzcuaro, es decir, en mi tercer viaje en mi vida.
Rogelio Montaño Bustos.
Morelia, Mich., a de 2011
lunes, 22 de agosto de 2011
Nuestros Viajes por el Mundo - Asia

Jaipur
Cuando bajamos del autobús para ingresar al hotel, nos recibieron afuera del lobby, dos lanceros de bengala montados en un enorme elefante y un hermoso camello. Todos ellos -lanceros y animales- elegantemente ataviados.
Junto al mostrador de la administración del hotel, había una escalera al primer piso ligeramente en curva. Justo debajo de la escalinata, los empleados del hotel tenían un altar con su respectivo dios (en la India existen millones de dioses y millones de altares). Me intrigó que los bell boys y una señora de limpieza, le hicieran reverencias al dios que Rosita y yo aún no lo habíamos visto. Nos metimos al bar a tomarnos una cerveza, pero yo estaba con la tentación de ver cuál era el dios que veneraban. Al ir a ver debajo de la escalinata, jajajaja, nos llevamos el chasco de nuestras vidas, en el suelo había una porción de heno, veladoras en vasos de distintos colores, foquitos navideños, serpentinas y al fondo un gran retrato de una dama de pie muy elegante, y en el centro un falo como de 70 cm de alto demasiado grueso, tanto, que el falo se veía achaparrado. Ése era el dios que veneraban estos ingratos.
El guía nos llevó a conocer los templos eróticos. Alrededor de las “torres” que terminan en punta, están esculpidas figuras (parejas) como de 50 centímetros, en distintas posturas del mengache. Las bromas de nuestros compañeros de viaje se presentaron de inmediato. En el interior del templo, lo mismo de siempre: changos hijos de la chingada y una horda de cucarachas grandotas. El interior está recargado de alegorías que rodean a un Buda con prominente panza y enigmática sonrisa.
Nos invitaron a un taller de orfebrería muy grande. La calle en la que se ubica dicho taller, no sé por qué, pero se me a figuró la calle 5 de Febrero donde viven Rosa y Jaime.
Los maestros orfebres tallan las piedras preciosas con cuidado y pulcritud, principalmente el diamante y la esmeralda (en la India hay mucha esmeralda y rubíes). En el local donde se venden las joyas cuentan con escaparates y aparadores para exhibirlas. Los precios me parecieron muy accesibles, pero no viajo con la intención de comprar joyas por muy baratas que sean.
Mañana, después del desayuno, Volamos a Varanasi.


viernes, 12 de agosto de 2011
Nuestros Viajes por el Mundo - Asia


Conocer una micra de este inmenso país fue para Rosita y para mí un auténtico privilegio. Jamás pensé que yo pudiera conocer algo de este país.
Comencé a planear el viaje con mi agencia: Viajes Tzitzi y yo mismo no me lo creía. Mis planes, en vez de China, eran Mongolia, particularmente Ulan Bator, pero me negaron la visa. Me tuve que conformar con la República Popular China. Pero no me arrepiento.
Íbamos a este misterioso país, recientemente abierto al turismo, principalmente para ver costumbres legendarias, tales como el ritual del té, las finas porcelanas (sin comprarlas porque son muy caras), los trabajos de seda, la tinta china que desaparece, las casas de juncos sobre el río, los crisantemos ornamentales y comer el arroz con popotes. Todo esto que leía en los folletos de propaganda obsequiados por la Agencia de Viajes, francamente me alborotaban.
Pekín es la capital de China, fundada hace más de 2000 años. Es el centro político, cultural e intelectual de China. Además, es la principal metrópoli comercial e industrial.
Visitamos el asombroso Templo del Cielo que es el santuario más famoso de este país. Su enorme estructura está construida de madera, pero sin clavos. Los muros son rojos con dibujos geométricos muy complicados revestidos con laminillas de oro hasta el techo. En el interior del templo está la figura majestuosa del Buda. No subimos hasta el último piso porque había mucha gente esperando turno para subir por la alta y angosta escalerilla. Este templo fue construido en el siglo XV.
La Plaza Tiananmen de Pekín es la mayor plaza pública del mundo. Ahí se aprecia, en primer término, la fachada por donde se ingresa a
En el interior de esta enorme ciudad está el Palacio Imperial y otras muchas construcciones muy interesantes y extrañas para nosotros.
A la entrada del mausoleo en donde se exhibe el cuerpo de Mao Tse Tung, se erige su estatua.
El mausoleo es un recinto muy amplio y alto, con grandes ventanales a los lados. En el centro de la amplia sala se encuentra una plancha de mármol, como de un metro y medio de alto. Ahí reposa el cadáver del líder, el cual está vestido con una gorra azul, una camisa blanca, una chaqueta azul y el pantalón del mismo color. Los brazos reposan sobre su abdomen y su rostro luce visiblemente pálido. El austero recinto y el cadáver impresionan.
También fue motivo de asombro para nosotros ver la gran cantidad de gentes que deambulan por las avenidas de Pekín y los ríos inmensos de bicicletas.
Comimos en un restaurante el famoso pato pekinés, que por cierto nos gustó.
Asistimos a la Ópera de Pekín que combina el baile con la acrobacia. Los actores usan vestidos extravagantes, gesticulan y se maquillan la cara sin discreción. Los instrumentos musicales son muy raros para nosotros y las melodías me parecieron melancólicas.
Fue maravilloso admirar a los calígrafos y a una jovencita todo talento, que en unos arillos de bordar, en una tela muy delgadita color humo, con aguja e hilo copiaba a la perfección la foto a colores de un gatito. Todo esto lo vimos en el lobby del hotel.
Por fin se llegó el día de ir a La Gran Muralla China, que se encuentra a escasos 60 kms de Pekín (como de Uruapan a Pátzcuaro). Es la construcción artificial más larga del mundo (un laberinto de más de
El complejo turístico incluye hoteles, restaurantes, tiendas de curiosidades relacionadas con La Gran Muralla y otras.
Muy cerca de ahí se encuentra una estación del ferrocarril. Cito esto porque casualmente nos tocó presenciar el Ferrocarril Transiberiano que partió de la ciudad de Moscú, rumbo al Océano Pacífico, tres meses antes.
Nuestro viaje a
Un domingo nos llevaron a un campo de diversiones grandísimo, rodeado de pagodas y construcciones chinas, un lago y colinas de suaves pendientes, un teatro para títeres, otro para ópera, la rueda de la fortuna, el gusano, los carritos chocadores, el avión del amor, malabaristas en las calles, magos, golosinas, tiro al blanco, restaurantes, la montaña rusa, etc. Un mundo de gente abarrotaba el enorme campo. Por donde quiera gente y más gente. Yo ya estaba muy disgustado, porque unos compañeros se habían extraviado en medio de la multitud. El guía, previsor, no indicó el sitio y la hora de reunión. Rosita y yo nos trepamos al autobús a dormir. Estábamos cansados de tantísima gente. En Pekín se ve gente y bicicletas, ríos caudalosos de bicicletas. El país actualmente tiene un censo de 1.300 millones de habitantes. Pese a estos inconvenientes, lo que presenciamos en este país fue de lo más interesante. Yo volvería encantado a la China de Mao Tsé Tung.


La ciudad de Shanghai se ubica al este de China y se desarrolla industrial y comercialmente en las dos orillas del Río Huangpu, cerca de su confluencia con el río Yangzi Jiang. En China hay más de 50.000 ríos, la mayor parte navegables. La ciudad más grande y poblada de China, es Shanghai, una aglomeración urbana de más de 15 millones de habitantes. Son célebres los trabajos artesanos en esmaltes, en las tallas de jade, la loza laqueada (¿Lacada? An chepo, que quiere decir, no sé) y el tejido de alfombras. Todo se te antoja comprarlo, pero con qué ojos, divino tuerto.
Esta enorme ciudad es el centro financiero de mayor importancia en toda China. Compite con Hong Kong.
Caminamos por la avenida Nanjing, que es una de las más importantes de la ciudad, en donde la gente se agolpa por la avenida debido a la superpoblación.
La ropa, el calzado, los alimentos enlatados, los pescados y mariscos en comercios y restaurantes son baratísimos, sólo que hay que pagar con la moneda de uso común, el yuan, de modo que no puedes cambiar más que lo estrictamente indispensable para tus compras, porque dicha moneda no se puede cambiar por dólares ni en el hotel ni en los Bancos, lo que te sobra te lo llevas a tu casa como recuerdo.
Navegamos por el Río Huangpu en un enorme trasbordador, ahí comimos la comida cantonesa con los clásicos palillos colocados en una enorme mesa giratoria, entorno de la cual se sientan los comensales a comer. Dicha mesa está provista de platones con los alimentos de los que puedes escoger tu comida preferida sin restricciones. Te arriman palillos para comer.
Terminada la opípara comida fuimos invitados a presenciar la función del teatro: Una comedia ocurrente que no entendí ni madre. Malabaristas y contorsionistas increíbles, así como magos asombrosos.
A mí me invitó al escenario un mago jovencito, de escasos 15 años, para que le sirviera de comparsa en sus variados actos de magia. Me quedé maravillado por su destreza y pulcritud. Trataré de describir un acto que, neta, no me explico cómo lo hizo: los dos cogimos una pequeña sábana por los extremos, como una toalla, un niño del público que estaba comiendo palomitas, fue invitado por el joven mago a que vaciara las palomitas en la sabanita, movimos la sábana y poco a poco fueron desapareciendo las dichosas palomitas, hasta que el niño mago lanzó la sabanita al público sin ni madre de palomitas de maíz.
Navegamos como seis horas (ida y vuelta) por el ancho, caudaloso y congestionado río. En la barandilla del transbordador, Rosita y yo vimos sampanes, juncos, barcos enormes de la marina mercante China y toda clase de lanchas y barcazas. Las orillas de ambos lados del río, ¡SON PUERTOS HASTA LA DESEMBOCADURA DEL MAR AMARILLO! De esta ciudad al Mar Amarillo, hay 100 kilómetros. Confieso que me quedé muy sorprendido, pues yo conozco los puertos más importantes de mi país y son muy pequeños.
China tiene una frontera terrestre de más de 22.000 kilómetros (Estoy copiando) y limita con 14 países: Mongolia, Rusia, Corea del Norte, Laos, Myanmar, (antigua Birmania), India, Bután, Nepal, Pakistán Afganistán, Kasajstán, Kirguzistán, y Tayijistán.
Saludos.
En esta bella y tradicional ciudad, una de las más antiguas de China, visitamos la pagoda de la Colina del Tigre y La Gran Mezquita, utilizada por la población musulmana. Esta ciudad es un centro cultural e industrial a orillas del Río Wei.
Se dice que los médico acupunturitas gozan de fama internacional, a mí me ofrecieron una sesión de acupuntura que acepté.
En China yo no vi un solo perro callejero, mujeres embarazadas o limosneros. Los fumaderos de opio y prostitutas, no están al alcance de turistas.
A Xi´an se va para admirar uno de los ejemplos más hermosos e impresionantes, como el famoso ejército de terracota de la tumba del emperador Qin shi Huangdi, formado por más de 6.000 figuras de terracota de tamaño real, que representan soldados y caballos.
En una de las escapadas a cenar con Rosita, escogimos un restaurante que anunciaba pato laqueado, el guía nos lo recomendó. Para abrir el apetito, nos sirvieron un vino blanco que me pareció demasiado dulce, pedí otros dos vinillos y el pato. Nos sorprendimos cuando nos arrimaron una bandeja con suficiente carne de pato, tortillas de harina que la mesera se encargó de servirnos en tacos. De postre no dieron una rebanada de pastel con nueces y piñones. Un vaso de agua de chía remató la cena.

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