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Don Ramón Bustos Ríos (1881 - 1952)
y
Doña Elisa (Modesta) Valencia González (1886 - 1955)
Nota Importante:
Esta es una transcripción libre del valioso, paciente y amoroso trabajo de Rogelio Montaño Bustos con el Árbol Genealógico de nuestra gran familia Bustos. Para la parte medular de éste, se valió de numerosas entrevistas con Don Ramón Bustos Valencia y el Padre Pedro Torres, entre otras. El trabajo de recopilación pues, le pertenece a él. Los errores que se puedan colar en la transcipción, así como el tono desenfadado, son de mi absoluta responsabilidad.
luis david
El Génesis de nuestra historia se remonta al siglo XIX cuando, en el año 1808 nace en España, no sabemos dónde, el primer Ramón Bustos, que llega a México y desembarca en el puerto de Veracruz en 1825 a los 17 años.
Escogió el estado de Michoacán para radicar en la ciudad de Los Reyes y formar una familia desposando a Agapita Cuevas de 16 años. Todo esto a los mismos 17 años. O sea que llegando y haciendo lumbre.
Aquí parece haber un hueco en nuestro árbol genealógico, pues el siguiente Bustos que aparece consignado en el documento de Rogelio, como hijo único de ellos, es Don Esteban Bustos que nació en 1860, es decir, cuando Don Ramón y Doña Agapita debían de tener 52 y 51 años respectivamente, lo cual lo vuelve improbable... más no imposible. Por las edades, tengo la impresión de que Don Esteban debió ser nieto de Don Ramón y Doña Agapita. Aunque, como decía mi mamá: "Pue'que por ser mundo..."
Don Esteban Bustos, de 20 años, casó en 1880 con Doña María de Jesús del Río que, habiendo nacido en en 1865, contaba con 15 años de edad.
Ellos procrearon una gran familia en la que ya aparece, como primogénito y con el nombre en honor del abuelo, Don Ramón Bustos Ríos (o del Rio), nuestro abuelo.
Los hijos de Don Esteban y Doña Ma. de Jesús son:
Ramón (1881 - 1952)
María Luisa (1884 -1968)
Moisés (1886 - 1960)
Pedro (†)
Leobardo (¿? - 1959)
Serafín (†)
María Dolores (†)
Salvador (†)
José María (†)
Don Ramón Bustos Ríos (o del Río) casó hasta 1913 a los 32 años con Doña Modesta (o Elisa) Valencia González que para entonces tenía 27 años.
Fieles a la tradición, Don Ramón y Doña Modesta, procrearon una familia numerosa y bella. Sus hijos fueron:
Maria de Jesús (1908 - 1965)
Luis (†)
Ramón (1913 - 2005)
Amalia (†)
Luis (1915 - 1982)
Rodolfo (1917 - 1960)
Rosa María Amalia (1920 - 1999)
Guillermina (1924 - 1992)
Margarita (1926 - )
Fue posible reconstruir esta genealogía gracias a la generosa aportación de nuestro querido primo Don Rogelio Montaño Bustos, hijo tercero de Doña María de Jesús Bustos Valencia, nuestra inolvidable tía Chucha.
Recuerdo haber visto por primera vez su cara de niña buena en un disco que era la máxima sensación en la casa de mi tía Guille. Ellos siempre tuvieron una situación económica mucho más desahogada que la nuestra (lo cual era muy fácil dadas las apabullantes carencias nuestras.) Y así, un día apareció en su casa una hermosa consola estereofónica que destilaba melodiosamente la música que todos queríamos oir.
Me miraba de frente con una dulce media sonrisa en su carita regordeta y enfundada en un sueter de cuello alto, de un color rosa muy sutil, y unos pantalones estampados que parecía tener adheridos a las piernas. Era toda una paradojaescuchar esa singular voz de niña consentida narrando una soledad que sólo podía compartir con su eco y su sombra.
La riqueza de mi tía Guile y su familia iba mucho más allá de consolas y discos. Estaba anclada en un lugar muy profundo de su corazón y tenía mucho que ver con la bondad y la solidaridad. Mi tía fue, durante mucho tiempo, el apoyo incondicional que mi familia necesitaba desesperadamente y que ella nos ofrecía de manera natural a pesar de sus propias carencias y su muy numerosa prole.
A Brenda Lee la escuché por primera vez en la casa que mis tíos rentaron allá por los rumbos lejanos de la Plaza de Toros. Me gustaba sentarme frente a la consola y pedir que me pusieran su disco (porque sólo los mayores tenían permiso de hacerlo.)Después, todo era disfrutar cómo se iban desgranando las canciones de un lado, una tras otra, para pedir que lo voltearan y escuchar el otro lado.
Hay recuerdos que llevo anclados en la memoria. Mí tía Guille y su familia ocupan un lugar especial en el recuento de mis añoranzas, en la gratitud de mis nostalgias y en el cielo de la memoria. Y curiosamente, su imagen está unida indisolublemente al sonido de unos pasos que caminan con ritmo suave rumbo a New Orleans.
Jair el de Riky, dijo. Está triste. Sí. ¿Por qué está triste? Porque se quedó solito. Lágrimas mías.
Le decía mi tío Rogelio a Yolanda que mi papá murió de tristeza. No podía ser de otra manera, nuestra salida de Juárez fué una pérdida pavorosa. Tanto para Él como para mi Abuelito.
Su familia nunca lo pudo entender. Esa es la razón por la que no aparecemos en la lápida de su tumba. Cada vez que yo iba a Juárez, le pedía a mi Abuelito que me llevara al panteón. No decía que no, pero de una u otra forma nunca íbamos. Hasta que uno o dos años antes de fallecer le dijo a Rogelio que fuéramos los tres.
De cualquier forma, cada vez que yo iba a Juárez lo saludaba al pasar. Tanto al llegar como al regresar.
Su figura, su imagen, me hizo mucha falta. Siempre lo llevo en mi corazón y en mis recuerdos.
Hoy que sólo lo tengo en una fotografía, todos los días le digo: "Hola PAPÁ. Mira, por aquí haciendo lo mejor que puedo. Gracias"
pepe
Ante la tumba de nuestro papá en Cd. Juárez: Yolanda, María, Isabel, Víctor y Teresa.
Su canción favorita:
"Dicen que por las noches nomás se le iba en puro llorar. Dicen que no comía nomás se iba en puro tomar. Juran que el mismo cielo se estremecía al oír su llanto. Cómo sufrió por ella que hasta en su muerte la fue llamando."
Cuando, por fin, visitamos la tumba de mi papá. Teresa, María, Víctor, Silvia y yo (Rosa Elena no alcanzó a llegar), le hicimos una pequeña ceremonia: le ofrecimos unas palabras, le leímos unos pasajes de la Biblia y le cantamos sus canciones favoritas. Teresa le ofreció unas palabras muy conmovedoras, le pidió disculpas por nuestra tardanza a visitarlo, le dio las gracias por todo lo que habíamos obtenido de él y, literalmente, le deseamos que descansara en paz.
Después, Víctor, con su prodigiosa memoria, nos llevó a hacer un recorrido por los lugares que solíamos frecuentar, como la iglesia del Hno. Márquez. Hasta supo qué camión tomar para ir a la casa de mis tíos Tavo y Licha.
Lo último que recuerdo de mi papá es cómo, cuando estaba bien, gozaba de nuestra compañía. En nuestra última casa, me acuerdo que yo me ponía detrás de una cómoda que estaba puesta en un rincón del cuarto. Esto era para que yo pretendiera que era una locutora de radio y cantante. Le decía a él que se sentara enfrente de “la radio” y fuera mi público. Cada que yo cantaba él me aplaudía.
También me gustaba hacerla de “pastor de iglesia”. Me ponía a tener servicios religiosos, y él, otra vez, se sentaba enfrente como parte de “la membresía”. Nos poníamos a cantar, y luego cuando yo hablaba le decía que dijera "AMÉN", "ALELUYA", lo cual seguía al pie de la letra.
Siempre me llamó “la chirisca”, el término que se usa en Juárez para las que tienen el pelo muy rizado.
De todos los recuerdos que tengo de él, ninguno es malo.
Queremos aprovechar este momento para agradecer a mis tíos Mike y Yolanda porque nos ayudaron con el prestamo cuando se nos atoraron unas cositas y no nos dijeron que no. Otra vez, gracias a ellos que nos ayudaron a convertir esto en realidad.
Saludos a todos. Los queremos mucho. La Familia Hernández Contreras Gloria, Alfonso, Yair, Isabel y Amalia
"El Rincón de Nuestros Recuerdos" celebra con amor eterno el aniversario número 88 del nacimiento de Doña Rosa María Amalia Bustos Valencia, cimiento y pilar de esta gran familia.
En donde quiera que estés, recibe el cariño, el respeto y la gratitud de tus hijos, nietos, bisnietos, tataranietos, yernos, nueras y de todos los que, de una manera y otra, gozamos el privilegio de tu amor, tu apoyo y tu alegría.
Te deslizas en la memoria como un viento que recorre el horizonte desplazando brumas, nubes, aromas y sueños .
Renato Escamilla es para mí todo un recuerdo valioso e imborrable de una etapa crucial de mi vida.
Fue amigo de la familia de los Bustos en su etapa de estudiante en Morelia y por lo que él me contaba, nuestra abuelita Modesta lo apoyó mucho a él y a su hermano Ruben.
Nosotros lo conocimos en una visita que realizó a Morelia por el año de 1964 según recuerdo.
Para el año de 1965 decidí irme a estudiar a la ciudad de México y le pedí apoyo para lograrlo, lo cualhizo con su enorme generosidad consiguiendome trabajo en la Revista de Economia de la cual él era Gerente Administrativo y posteriormente me consiguió trabajo en el Instituto Nacional de la Vivienda, del cual era uno de los Directores.Con éstos apoyos pude sostener mi carrera y terminarla.
La relación que logramos entre nosotros fué de Padre a Hijo ya que él en su familia sólo tenía a dos hijas: Beatriz y Carmelita, ésta muy parecida a Renato y Beatriz a su mamá.
Siempre cuidó mucho de mí y me mantuvo muy cercano a su familia y afortunadamente fuí muy bien aceptado tanto por su esposa como por sus hijas y por lo tanto pude comer muy seguido en su casa y estar en sus fiestas, paseos y reuniones familiares y con sus amistades.
En el aspecto de trabajo me acercó al Lic. Fernando Zamora Millán, quien era el Director General del Instituto Nacional de la Vivienda y me indicó que si iba a trabajar de manera tán cercana al Lic. Zamora, tenía que hacerlo como si eso fuera lo más importante de mi vida.
No le quedé mal pues llegué a ser su Jefe de Prensa en La Sociedad Mexicana de Geografía y Estadistica, de la cual era su Presidente.
Por el lado formativo me dedicó mucho tiempo en orientarme cuidarme y guiarme en una etapa crucial de mí vida.
Lo más admirable de todo ello es que la bendición de haberlo tenido tan cerca es porque el estaba muy agradecido con mi abuelita Modesta por el apoyo que ella les brindó en su etapa de estudiantes.
Este relato la hago con respecto a mi persona, pues en la familia muchos le debemos mucho.
Sea pues mi admiración, agradecimiento y respeto para el maravilloso ser humano a quien considero mi tercer Padre.
Pepe cantando "No puedo dejar de amarte". Mí canción Favorita.
El Coro de los Hermanitos Cantores, cantando "I can't stop loving you", de Ray Charles, en el festejo de mis 60 años con un super conjunto de rock: Los Five Fingers.
Todo un acontecimiento personal y familiar y al cual nos acompañó toda la familia y amigos muy queridos, un gran evento de mucho amor y comunión familiar del que todos salimos muy complacidos y gratificados.
Gracias a todos los que hicieron posible éste maravilloso acontecimiento en el que hubo mucho emotividad, amor y armonia.
La Casa de Lerdo de Tejada, en Morelia, era un pequeñísimo departamento situado arriba de la casa de los dueños y el suministro de agua nos llegaba desde abajo a través de una llave de paso. Estos tenían un taller de herrería con fragua y todo. Los podíamos oír trabajar en el yunque todo el día.
Allá arriba nos la pasábamos jugando y cantando. A los señores les gustaba mucho la voz dulce y melodiosa de Isabel a quien le daba por cantar las canciones de Sonia López y la Sonora Santanera.
Algunas veces, por alguna razón, cerraban la llave de paso y nos dejaban sin agua. Nosotros nos asomábamos como podíamos, trepándonos a la barda de la azotehuela, y les gritábamos: "¡El agua... echen el agua!".
Entonces, uno de ellos nos condicionaba: "Sólo que Chabelita nos cante 'Pena Negra' "
Rauda y veloz, la pequeña Silvia se trepaba a la barda y cantaba con su bien timbrada voz: "De amoooor es mi negra penaaa..."
Y era gracias a la hermosa voz de Isabel que podíamos gozar de los privilegios del agua por un día más.
Tiene una de las voces más dulces y afinadas que he escuchado.
Muchas gracias Isabel.
Chito
Creo que además de su hermosa voz, también la elegían para cantarles por su enorme simpatía y gracia.
La recuerdo siempre pasando veloz a mi lado, ideando aventuras sin igual. y cuando yo, por fín, lograba conjeturar a dónde iría con tanta prisa, la encontraba de regreso, patinándose para ir en pos de algún otro molino de viento.
A mí me encantaba y me asombraba observar el impacto que tenía en los mayores, simplemente los encantaba de muchas maneras,tenía mil recursos, a cual más exitosos, por ejemplo: contándoles chistes, ofreciéndoles hacer alguna pequeña tarea (mediante un pago, por supuesto) o cantando o imitando a alguien. Siempre inventando formas para ganar dinero y comprarse comida y dulces y procurarse diversión. Recuerdo que a mi tía Guille, le gustaba invitarla a quedarse con ellos el fin de semana. Todo un privilegio que llegaba a darse el permiso de no aceptar. ¿!Cómo!?...
Ella entraba con gran seguridad a todos lados, a todas las casas, hablaba con quien quisiera sin amilanarse. Su valentía le permitía otorgarse el permiso de recorrer Morelia, sin autorización previamente firmada de mi mamá.
Una niña maravillosa con unos ojos hermosos, con gran ingenio y valentía, a la cual nada se le atoraba, no había obstáculo que no franqueara con habilidad, simpatía, habilidad y alegría. Gracias a ella, los "bien portados de Chito y yo" conocimos las aventura que significa subirse a los juegos mecánicos de las ferias sin pagar y bajarse al final desternillándonos de la risa.
Su encanto también impactaba a los niños por supuesto. Mientras yo apenas me atrevía a soñar con un amor platónico, ella ya les había dado de besos a sus varios novios y pasaba a otro tema.
En la casa siempre fue el ángel de la alegría, estar con ella era estar riéndose con su enorme sentido del humor y de la aventura. Recuerdo que uno de nuestros juegos preferidos en el barrio era jugar encantados. En una ocasión en García Obeso, salimos en la tarde a juagar con los niños del barrio y ya en la noche nos mandó llamar mi mamá con Víctor, le contestamos el prohibido: "ahorita" y unos minutos más tarde salió mi mamá y nos pegó literalmente una paliza con un palo. Fue algo extraordinario porque era tal nuestra alegría, que no pudimos llorar. Nos acostamos juntas en una cama y al sobarnos los moretones nos volvíamos a carcajear, así que nos volvieron a pegar.
Su alegría a trascendido sus desafíos y dolores, aún es la alegría de la familia. Su valentía, laboriosidad e inteligencia ha sido un gran ejemplo para todos y tenerla cerca ha sido un privilegio y una bendición para mi.
Este ha sido mi traje favorito de toda la vida. Pepe me dio la tela, y otras más para hacerme unos trajes. Los mandamos hacer en México con un sastre que él conocía.
Esto fue de su famosa tela inventada. Y es cierto ¡No le pasaba nada! Por años lo usé hasta que ya no me quedó. Estoy en muchas fotos retratado con mi TRAJE FAVORITO.
Fue un momento muy especial de mi vida, de una muy profunda satisfacción personal, pues yo sabía que había gente que pensaba que ni siquiera lo debía de haber intentado por las circunstancias tan dificiles que vivíamos.
Pero en mi pensamiento siempre estaba que mi Papa había sido Ingeniero y mi Abuelito siempre me apoyó para lograrlo. Le hice la promesa, cuando Él estaba tendido en la casa de Rogelio y Yo estaba a solas con Él, de que sí haría la carrera fuera la circunstancia que fuera y así me sostuve.
Tenía que lograrlo y dedicárselo a Él en gratitud por su invaluable apoyo y lealtad para con nosotros.
Para mí siempre ha sido mi personaje inolvidable, lo considero mi segundo Papá,lo quiero mucho y lo llevo siempre en mi recuerdo.
Patricia, Fanny y Adriana y Rosa Elena A punto de salir a la boda de María y Roberto.
A mi derecha en esta foto está la consola de mueble, un gran lujo en aquellos tiempos. Ella fue testigo y colaborador insustituíble de las hermosas navidades que pasamos tantas veces en casa de la tía Guille. Esta consola sólamente se podía poner en fiestas y algunas veces los fines de semana y únicamente la podían usar los adultos. Recuerdo la música de Petula Clark, Louis Amstrong, Machucambos por supuesto, Música francesa, Ray Connif, Brenda Lee, etc. ¿Recuerdan otras?
Atrás, en el comedor, se ve la caja fuerte para el pan. Era el trinchador con puertas corredizas que hacía un demonial de ruido al correrlas, al grado que se podía oír en el segundo piso, en donde generalmente estaba mi tía en la tarde, muy alerta para protegerlo. Muy hábilmente encontró esta protección contra las raterías de los niños. Había que devanarse los sesos y llenarse de paciencia para birlar semejante bunker. Pero era tan rico el pan que valía la pena evadir cualquier obstáculo. Mi técnica era ir abriendo milimétricamente la puerta y luego salirme un momento, regresar y avanzar otros milímetros hasta lograr introducir una mano y sacar una gema de harina muy bien horneada.
Pero lo mejor, era cuando llegaba yo temprano a su casa y me pedían que las acompañara, a mi querida Adriana o Paty, al centro a comprar el pan y llenar toda la hermosa canasta de mimbre de un sin fin de aromáticos panes. Eso era después de acompañarlas a recoger, de rigor, la cocina. Siempre eran muy generosas y me ofrecían uno o dos panes, que nos hacían muy ligero el regreso en el camión.
Recuerdo con mucho agradecimiento los pequeños grandes momentos que pasamos juntas, por ejemplo, cuando me invitaban a dormir el fin de semana. Nos dormíamos todas en dos cuartos que estaban unidos y nos la pasábamos riendo y platicando, al grado que regularmente nos tenía que mandar callar mi tía, pero si el tío se paraba a callarnos ya era cosa de miedo y obediencia inmediata.
También recuerdo que eran tan unidas, y a mi me integraban de manera muy natural, al grado que incluso nos acompañábamos hasta para ir al baño, y mientras una estaba sentada, las otras le platicábamos. Así que era muy natural decir: acompáñame al baño. De hecho, con su ejemplo, recibí mi primera orientación sexual, pues acostumbraban bañarse juntas sin ninguna pena, el desarrollo sexual lo abordaban con una gran naturalidad y alegría. Nadie se sentía avergozado de su desnudez. Todo era maravilloso estando con ellas. Incluso llegaba yo a pensar que me hubiera gustado nacer en esa hermosa familia.
Recuerdo también como Rosa era una líder muy amorosa, respetuosa y solidaria. Las trataba de igual a igual, se bajaba a su nivel, por ejemplo, ayudaba a las pequeñas a arreglarse y verse bonitas, incluso una vez me arregló a mi también y lo hizo con mucho cariño, me dijo que había quedado muy bonita. Me sentí hermosa por primera vez. Gracias querida Rosa, por eso eres tan querida en tu familia.
Recuerdo que en las tardes teniamos toda la libertad para salirnos a la calle a jugar con los chavos del barrio. Allí aprendí a jugar base ball, boli ball, a montar en bicicleta (Paty me ayudaba e iba a pedirle a algún vecinito que nos prestara su bici, patineta, etc.) Ellas eran tan amigables con los vecinos, que allí aprendí a entrar en relación natural con adolescentes de mi edad, pues era sumamente tímida e insegura.
Esta amorosa actitud que tenían y que se reflejaba en tantos pequeños grandes detalles que me ofrecían, como su compañía, cariño, natural hospitalidad, tomarme en cuenta, respetarme, su agradable conversación y generosidad fueron extraordinariamente importantes para mi autoestima, en aquellos tiempos en que me sentía olvidada y poco importante.
Muchas gracias por todo lo que me dieron, las quiero mucho queridas primas. Que Dios las bendiga siempre. Nunca olviden que son una familia maravillosa, con grandes cualidades.
Yo siempre tuve la ilusión de que a mis hijas les iba a organizar una bella fiesta de 15 años con todo el ritual tradicional. Como Judy no quiso fiesta, entonces cuando llegaron los de Penélope, tuve la precaución de ya no preguntarle si quería fiesta y se la organicé, con mucha alegría y entusiasmo.
Para poder reunir a las familias Bravo, Contreras, Ibarra, Bustos, todo el evento se organizó en Morelia. Me dio mucho gusto haber podido reunir a mucha familia.
Algo muy significativo para mi, es que recibí muchas generosas ayudas para contribuir con su trabajo y tiempo al éxito del evento. Por ejemplo, Yolanda preparó ensaladas, Lilian me ayudó mucho con toda la preparación de la cena, Laura me prestó sus magníficas recetas, Rosa Ibarra nos preparó gelatinas, consiguió el Convento de las Madres Trinitarias y el padre que ofició, Isabel le regaló el vestido, Chela le hizo el pastel, la madrina le regaló una pulsera, Gaby Ruiz pagó los adornos de las mesas, Juan García me ofreció tocar ese día con su grupo de Ingeniería.
Recuerdo que ya en la fiesta, Judy me comentó que estaba arrepentida de no haber aceptado tener su fiesta de 15 años, que si se podía todavía remediar. Así que planeamos hacerle algo para sus 18, pero nuevamente lo pensó mejor y se negó. A mi me hubiera encantado celebrarla, aunque fuera a sus 18. Pero sigue abierta la oferta para sus 40, con vals y toda la cosa, aunque ahora ya le tendría que caer con su cuerno, pero yo con mucho gusto te organizo todo. ¿Cómo ves Judy?
Algo muy especial fue que preparamos un vals especial para que Penny bailara con su querido papá. Fué su papá quien se la entregó a los chambelanes. Fue un gran momento.
Estos 15 años fue un acontecimiento bendecido por el amor y la generosidad de mucha gente querida.
Siempre la familia y amigos han sido muy generosos conmigo y mis hijos. Me siento profundamente agradecido por tener el privilegio de contar con todos ustedes familia y amigos. Que Dios los bendiga.
Otra de las grandes cosas que siempre recuerdo de mi Mama es cómo trabajo duro para darnos lo mejor, nunca se me olvida que nos mandó a Disneylandia en un paseo en la escuela allá en Tijuana.
Recuerdo que cuando nos subimos al camión escolar le dijo a Ari: "Me traes algo eh! y cuida mucho a tu hermana."
Natllely y las manos amorosas de la abuelita Chata consolando a Yair Mosqueda Contreras.
Mi santa madre que estuvo conmigo en todo momento cuando me alivie de Yair; recuerdo cómo se mortifico cuando le dijo el doctor que me tenia que hacer cesarea, con eso de su terror a las operaciones; ahora entiendo muchas cosas.
Recuerdo una historia bien chistosa cuando nos llevo mi Abuelita a Veracruz.
Un día mi Tía Margarita hizo ¡quesque caldo de Jaiba! Pues nosotros cuando habiamos comido eso?... ¡nunca!
Nos decía mi tía: -"Ándenles muchachas esta bien bueno", y nosotras: Ari, Penny y Yo nada mas veíamos el plato y aquellos monstruos que se nos quedaban viendo horrible y pues yo creo el hambre nos venció porque terminamos comiéndolo y por cierto muy rico.
Fue la primera vez que probé las jaibas.
Mis Tios Margarita y José nos trataron muy bien, fue la primera vez que íbamos a su casa y fue como si siempre hubiéramos vivido alli. Los primos tambien nos trataron de maravilla, fue la primera y ultima vez que estuve en Veracruz, bellisismo puerto a donde mi Abuelita nos llevo.
Quién no recuerda la Van Ford Econoline de los Lorge en la que se hacían sus viajes rodados cargados de regalos y de encargos para toda la familia, conocidos y amigos, anexos y conexos.
Nadie estuvo a salvo de la generosidad de Mike y Yolanda que, a la menor insinuación, retacaban la camioneta con las cosas más insólitas para cumplir con los caprichos de cada uno de nosotros.
A CHATA: MI HERMANA MAYOR, COMO LA PERCIBÍ Y LA AMÉ.
Rosa Elena
Muchas gracias Chito por abrir el baúl de los recuerdos. Recordar es volver a vivir decían en un programa de radio en Morelia.
Creo que son 2 los recuerdos más antiguos que tengo de Chata.El primero es cuando, siendo yo bebé (aún no caminaba), íbamos en un camión, mi mama me llevaba en brazos y Chata iba a un lado sentada.Se paró el camión y mi mamá se bajó rápido a comprar algo a la acera, creo elotes.Me dejo en los brazos de Chata un momento y yo empecé a llorar desaforadamente, Chata trató de consolarme sin conseguirlo.
El otro es bailando en la sala de Cuautla, "Las bicicletas" con Alfredo Ibarra y un pequeño tocadiscos prestado, lo tengo tan presente.
Tengo muchos otros recuerdos dorados de nuestros encuentros con Chata y su cariño:
CASA DE LERDO DE TEJADA
Su dulzura cuando alguna vez nos llegó a bañar en Lerdo de Tejada a ti y a mí en la tina de lámina, con agua fría y nos secaba y arropaba por el frío con mucho cariño y alegría; y hasta nos puso de su crema cara, ¡qué sorpresa, qué risa, cuando nos dijo que nos talláramos y sacamos tantos “burritos”."Por no tallarse bien ¿ya ven?." Y nuestro asombro: - "¡¿pero si nos acabamos de bañar?!" Esa crema mágica que saca los burros,de "estanjón" ¿te acuerdas? Lo tengo tan presente, ¡me hacía tanto bien su ternura y atención.!
Cómo olvidar cuando se acordaba de nosotros y nos llevaba propaganda del PRI: recuerdo los globos, con mucha alegría nos los entregaba, su sonrisa me decía que disfrutaba vernos felices, ¡ah... sentía que le importaba!.
Inolvidable la vez aquella en que Jorge dejó en la casa a su perro pastor alemán,tal vez dos días que jugamos con él en la calle. Cuando se lo llevó, lo añoré tanto. Noches después creíamos oírlo aullar y ladrar a lo lejos:-"es que quiere regresar con nosotros, nos está llamando". Lo quise, lo sufrí y nunca lo olvidé; sentía que él sí nos hubiera podido proteger; era tan grande y nos quería, hubiera sido una gran compañía. Sé que ahora mis amados perros son un poco en memoria de aquel maravilloso perro que fue tan nuestro unos días; por él he amado a todos los perros; dejó mi corazón abierto a los de su especie y se llevó mi corazón con él.Me permitió conocer el amor y conexión que se puede tener con un perro.No es cuestión de tiempo, sino de entregar el corazón de una vez por todas.Nunca lo he olvidado y hasta la fecha me gustaría volver a verlo; los gatos nunca lo pudieron sustituir.
Tantas imágenes tan grabadas :
En esa casa la recuerdo preparando su cama de trapos, en el sillón de la sala; qué tristeza me daba verla y saber que dormía allí.
Sus terribles y dramáticos pleitos con mi mamá, ¡que honda y dolorosa impresión me causaron! Recuerdo una escena de ella deshecha, llorando a mares, hincada, pidiéndole perdón a mi mamá, nunca supe por qué.Cómo me dolió. Todo su sufrimiento me apenaba tanto, sentía tanta compasión por ella, me sentía tan impotente.
Tardó muchos años en disolverse el impacto de aquella tarde de negra tormenta.Yo tenía 5 o 6 años y me encontraba jugando en la casa de una vecinita, me dieron mucho miedo los truenos y decidí regresar a la casa.La tormenta arrecia, la calle la percibo especialmente plomiza, fríamente desierta. ¡Que espanto, -qué llanto- mi mamá, mi casa! La puerta la encuentro atrancada. ¡La golpeo muy fuerte, más fuerte!: ¡áaabran, áaabran, mamaaá, mamaaá, mamaaá...Al fin abre Bertha Lazo: - “¡Amalia, la niña está aterrada, no la deje sola llévesela con usted!.-“No, tengo que salir. Me acerco a ella, ¡hágase para allá!.Siento un terror helado y el llanto no pasa.Chata se acerca, me aprieta, me abraza, me lleva con ella.El miedo... tardó tanto tiempo en pasar. Hasta ahora he comprendido por qué fue tan profundo el impacto de aquella metáfora.
También tengo presente la preocupación de Chata cuando no habíamos comido, y por fin algunos días había algo para desayunar.Me llamaba: ¡Rooosa vente a desayunar¡.Allí creo inició a desarrollarse mi rasgo paranoide. Me latía el corazón apresuradamente, ¡Alerta. Alerta!: - “ha de ser leche en polvo o esa horripilante avena” ¡guácala, guácala, guácala!. ¡peligro! -“ Me pueden obligar a comérmela -“Tengo que reaccionar rápido ¿hacía dónde huyo?; ¡a Jalapa con Poin y Poinona! (atrás del ropero, con las tapas de plástico de la pasta ), está disponible, no lo han descubierto; debo esconderme hasta que el peligro haya pasado. -“Es preferible el ayuno, no creo que muera." Pero había un pequeño problema, Chito conocía los escondites y siempre le dió por ese rollo de la obediencia espartana, ¡hombre, qué afán, hasta parecía boy-scout!.El problema tomó visos de tragedia cuando a Teresa se le ocurrió, sólo con la altruista intención de mejorar el sabor, ¡PONEEERLE RAJITAS DE CÁAASCARA DE LIMÓN!.Vomitivo absoluto, no hubo otra escapatoria más que la pataleta... que no siempre funcionó.¿Resultado de tan piadosas acciones?: hasta la fecha, ¡JAMÁS HE VUELTO A COMER AVENA!.
¡AH! pero, tal vez en desagravio, Chata tuvo la maravillosa idea de asignarnos el “quehacer” de lavar las escalera cada 8 días ¡eso era alegría y juego!. A mojarnos de lo lindo, a resbalarnos desde arriba, llenar la tina y como podíamos, vaciarla a la escalera... una tú y una yo. Al final, a trapearlas con la primer ropa tirada que nos encontráramos, eso sí,las dejábamos limpísimas. Si la memoria no me falla, fue el primer tobogán que se inventó.
Pero sobre todos los recuerdos, guardo uno inolvidable.En Lerdo de Tejada me encargó le comprara en la noche, allá a la vuelta, una tostada de verdura que costaba veinte centavos. No, eso fue demasiado para mi, cada vez que pasaba por ese lugar, deliraba con los olores, imaginando que me podía comer un a tostadota para mi sola, nunca fue posible.Era una prueba de fuego, tu sabes, la carne es débil, la noche era oscura y muuuucha, mucha el hambre... la tentación fue demasiada, y la seducción inminente...- ”nada más una papita, bueno otra más y una zanahoria muy chiquita mmmm, bueno otra más, al fin está también está muy chiquita, no se va a dar cuenta... Cuando volví en mis cabales, y desapareció el paroxismo, ¡¡¡la tortilla estaba vacía y totalmente chupada!!!, ¡ay mamita, qué será de mi!No até más que deshacerme de la prueba incriminatoria, aventarla a la mesa y salir huyendo a toda velocidad. La suerte no estaba conmigo, alcancé a escuchar a mis aterrorizadas espaldas ¡Rooosaaa Eleeeeena! ¡ven pará acá! ¡¿dónde está mi tostada?¡ Me paré en seco como clavillazo, y perdí todo el valor. Qué suplicio regresar a dar cuentas: -¿te la comiste escluincla?¡!!!! simplemente abrí los ojos enormes y me puse a parpadear sin cesar y ¡sin chistar!,me estrujaba las manos sin cesar ¡me iba la vida en ello!.
-¡Al rincón inmediatamente un rato y sin voltear!. Si volteábay la miraba por debajo del hombro, escuchaba su típico: ¡quieéres dorrmir calientita, verdad?-Así fue que me empezó a parecer muy razonable y compasivo el castigo y lo estaba aceptando con total resignación; cuando Jesucristo vino a mi rescate; llegó mi mamá y me dijo que nos iríamos todos a la Iglesia.Qué devoción tan grande sentí. Por varios años me libré de sus encargos.
CASA DE GARCÍA OBESO
Cuando vivimos en García Obeso me acuerdo nos mandaba a comprarle un veinte de pozole en la esquina, En el puesto que ponía doña Lucita, allí en la calle, con su mesita y sillitas.A veces nos daba para que nos compráramos unas corundas con tantito caldito de pozole, pero sin crema porque costaba más:-“Lucita ¿me regala más caldito?” .... mmm-“Lucita, me le pone otro poquito de caldito por favor? Nomás poquito ¿si?.-“ya no niña o se me queda los granos sin caldo”.En el menú había por supuesto opciones: pozole con tres pedacitos, oreja y gorditos ¡qué rico!, ¡qué rico! ¿Por qué será que el disfrute va de la mano de la austeridad?
Cuando regresaba de trabajar a medio día me encargaba su "Pepsi", con la promesa expresa de dejarme un traguito al final. "¿pero me das un traguito?"Me llevó mucho tiempo percatarme de la existencia de las “famosas sopas”y “pescados”. ¡Demasiado tarde!. Así que tuve largas negociaciones con ella, para que el traguito que me daba como pago, me lo diera antes de que ella le tomara, pero no siempre funcionó y desafortunadamente en esos tiempos no estaba dispuesta a renunciar a mi vicio.¡Gacho para mi carrera de artista!.Esta “sombra” de mi personalidad prefiero olvidarla.
También me mandaba a sacarle ropa de la tintorería, pero ese rasgo familiar de irhablando sola en la calle y creando sueños en la mente, le quita a uno toda confiabilidad. Perdí los 10 pesos que me dio para pagar, no sé si los convertí en avioncito.Regresé sin ropa, ni dinero; te mandó a buscarlo. Fue inútil.En adelante te mandaba a ti.Esto lo empecé a integrar como estrategia evasiva, hasta la fecha. El problema es que ahora ya no estoy segura si aún es estrategia o Alz-heimer.
También me daba un veinte si le lavaba su único brasier. A veces le funcionaba, pero no siempre me seducía el materialismo y se veía en la necesidad de lavarlo ella.
Creo que sí llegó a perdonarme lo de la tostada, porque recuerdo que en este departamento ¿o vecindad?, me llegó a comprar trastecitos de barro, en el corpus, fueron mis primeros juguetes comprados y los recibí con mucho gusto.
Recuerdo le pedía prestado dinero a Isabel de sus "misteriosos guardados", que tenía por supuesto con candado, pero ante la negativa, aprendió a zafar las armellas.Teníamos que guardar muy bien los ahorros para el 10 de mayo, para que no supiera donde los escondíamos.
Recuerdo también a sus queridas y memorables gatos "Pirris" y el “Ético”, fueron parte sustancial de mis recuerdos infantiles. Nos mandaban a comprarle, cuando había, sus pellejos y bofe, y cuando no había tuvieron que sufrir el mismo “karma de la pobreza”.
Aún recuerdo sus dolorosos cólicos de la menstruación que se trataba de aliviar acostada con una botella de agua caliente en el bajo vientre y lamentándose por horas: ¡ay, ay, ay!. Ni modo, no tenía ni para Mejorales.
Y cómo olvidar a sus folklóricos, inseparables, simbióticos e indignados aboneros, a los que había que salir a decirles: -"que dice Chata que no está".Fui aprendiendo poco a poco a mentir. -¿qué te dijo? Me preguntaba. “Que sí estás, que no te hagas, que te vio entrar y que ya pagues.” "¡Mia mia, mia, pinche viejo!" y otras más grandotas.
Siempre tan dispuesta ha hacer sus ricas tortillas de harina con papas, sus desayunos, "como en Juárez", sus sopaipías, galletas de masa de tortilla con piloncillo (su arroz con leche nunca lo probé, ¡guácala!). Cuando preparó aquella famosa cena de navidad, lo que recuerdo es una ensalada rusa.Todo lo preparó ella, con tanto cariño para los chicos, cenamos juntos.No estuvo mi mamá.
Cómo pensaba en celebrarle su Santo a mi mamá, conseguía dinero, invitaba gente, lavaba la casa y hasta le pidió una sobre cama a Laura para que la casa estuviera presentable, la recuerdo queriendo tener dinero para pintar los dos cuartos, lo vivía con mucha ilusión.
La ocasión en que Laura Montaño invitó a mi mama a Acapulco ¿o Manzanillo?, llegamos tu y yo de alguna parte y nos dijo que no estaba mi mamá y que tardaría días en llegar, que se había ido a la playa.Ya sabes, yo empecé a llorar:-¿y por qué no nos llevó?.-“No, si sí los iba a llevar, pero ustedes no llegaron”.-¿Sí nos iba a llevar?-¡Claro, si los estuvo esperando!Me consolé, algo me decía que no era verdad, pero me gustó que me dijera eso.
La recuerdo con su eterno noviazgo con Jorge, el peculiar silbido de él llamándola a salir. La recuerdo llegar con él de la oficina y noviando en la noche afuera, con Yolanda y César.
Y los pleitos con mi mamá para ir a los bailes de Medicina.
Qué cosa, hasta a mí me dolió mucho que hubiera terminado con Jorge, no lo entendía, quería que volvieran, me gustaba pensar que Jorge sí la quería y que un día volverían.Yo le tenía cariño a Jorge, me gustaba para mi cuñado, como no, si hasta me saludaba cuando me encontraba. Qué bonito sentía: -“adios Jorge, cuándo vas a ir a ver a Chata”. le pregunté una vezen la calle, me sonrió. No entendí.
PADRE LLOREDA
Su tragedia: Jorge no se casó con ella, creo nunca lo superó realmente.
No lo pudo enfrentar con mi mamá y prefirió huir a Juárez. Años después, viviendo en esta casa, le llamaron de emergencia a mi mamá, de la tienda de la esquina; era una larga distancia de Juárez y era por cobrar.Mi mamá regresó llorando muy preocupada. -“¿Qué pasó mamá? ¿por qué lloras?.- ¡Es Chata, es Chata!, estaba llorando, me pide que la perdone, -¿de qué mamá? “No entiendes”.Dice que se están muriendo de hambre, Teresa y Juan se separaron, que por caridad mande por ellas, que ya no tiene para darles de comer a las niñas.Se me hizo un nudo en la garganta.Mandaron por ellas, llegó con Ari, Norma, Marcela y Morelia. Había perdido la alegría.
Entró a trabajar al STIC. Estaba muy delgada con su pelo muy largo, lacio y negro, muy bonito, como el de Ari.Un día nos pidió que le lleváramos un jugo de zanahoria porque no había desayunado.Fuimos a su oficina Ramón, tú y yo con una olla, nos presentó a sus jefes, bromeaba con nosotros, nos trataba con cariño. Qué bonito.Nos preguntó: -¿ya desayunaron?- No, no hay nada. -¿Quieren jugo? -¡Siii!Nos compartió la mayor parte. ¡Qué alegría sentí!, ¡Chata estaba con nosotros otra vez!
Pero no soportó vivir nuevamente en Morelia, todo le recordaba a Jorge, me comentó mucho tiempo después.
LEONA VICARIO
Cuando vivíamos en Leona Vicario se fue a Tijuana con Teresa.Trabajarían y enviarían dinero para sus hijas, regresarían por ellas. En esta casa recuerdo un momento muy dramático, qué momento tan difícil: sus gestos y dulzura diciéndole ya en el taxi a Ari bebé: ¡mi perro, mi perrito¡ ¿quien es mi perro?, llorando a mares, abrazando a su bebé y despidiéndose de ellapara irse a Tijuana.Se la entregó en los brazos a Isabel... ¡cuídala, cuídamela mucho, te la encargo, yo voy a regresar por ella... vi el taxi alejarse con un nudo en la garganta, ella volteaba llorando, yo me solté a llorar.
“Escríbanos una carta y se las contestamos con dos dólares.” Nos mandaron decir en una carta a mi mamá. Qué cosas tan bonitas se les ocurrían.Siempre lo hicieron, siempre tuvieron tiempo para nosotros, no olvidaron su promesa, qué alegría recibir sus respuesta ¿una carta para mi? ¡Mira, me mandaron 2 dólares! ¡Mamá, me mandaron 2 dólares!.Cuando vino Teresa por primera vez, empezaron los regalos:muñecas, patines, ropa, y ¡tocadiscos! con todo y disco de Engelberto Hunperdinco integrado!Iniciación a la música y a tantos y tantos momentos maravillosos escuchando por horas, y a todo volumen, “nuestros discos” ¿te acuerdas?
Hasta que cuando tenía 14 años y tú 16, llegó su invitación para visitarlas a Tijuana ¿solos? ¿y mi mamá nos da permiso?.Mi mamá nos llevó a la central, recomendaciones, bendiciones y oración.
-“Luis, sería mejor que trajeras lentes de contacto ¿quieres cambiarlos?” Todo se podía, nunca un regaño, todo estaba bien, me sentía aceptada. Sólo tenían una intención:vernos felices, ofreciéndonos todo lo mejor que tenían.
Por esos días José José estrena canción y me la aprendo: “La soledad, es pasajeraaa, sieeempre se vaaa... tal como llega, se encontraraán por el camino... y se amaraan, se amraaan se amaraaaan." ¡Qué hermosa canción!, ¿por qué me hará llorar? ¿Sincronicidad?
Regresó un tiempo.
Por aquellos tiempos iniciaba yo mi huelga de brazos caídos, ¿te acuerdas que sin necesidad de sindicato me tomé la libertad de prolongarla años y años?. Ni los esquiroles lograban romperla.¡De algo tenían que servir mis conocimientos del socialismo.!Chata me conocía, y sabía que a la fuerza no sería posible ponerme a hacer quehacer.Pero me aplicaba muy bien su psicología pre-industrial.
-“Chata, yo no voy a hacer el baño ¿eh? ¿Por qué pues yo?.A ver, ¿por qué no lo hace Ramón o Isabel? ¿nomás porque Ramón es hombre no tiene que hacer nada?
“Rosa, ¿qué no ves que sólo tú lo dejas muy limpio? Nombre, ¡que bonito te queda a ti!.A nadie le queda como a ti.Ándale hazlo rápido y nos salimos en la tarde.Su respuesta me dejaba las neuronas acalambradas, y antes de que pudiera reaccionar... me entregaba la escoba con una linda sonrisa.Le funcionó un tiempo.
No obstante en mi adolescencia perdimos la amistad, mis enormes conflictos con mi mamá también afectaron mi relación con ella.En ese tiempo yo creía que si apoyaba a mi mamá, era porque estaba en mi contra.Así fue hasta que me casé.
De repente platicábamos amigablemente y me platicaba de su noviazgo con Jorge. En Villa de Cortez fuimos a que nos leyeran la mano, una viejita sumamente acertada.Ella había perdido toda esperanza de que alguna vez Jorge regresara con ella, tenía ya a Gloria.Sin embargo, la viejita le predijo que Jorge regresaría, pero no por ella, sino buscando a su hija, cuando fuera adolescente.No lo podía creer, estaba impactada.Siempre recordó eso cuando Jorge regresó.
Me gustaba que me contara sobre el loro platicador que tuvo en Tijuana cuando se fue a vivir por fin sola.Que lo quiso mucho, que hacía tantas gracias y que la quería tanto a ella.Cómo le lloró cuando lo mataron, me encantaba esa historia de cariño mutuo.
SANTA MÓNICA
Cuando me iba a casar me dijo: -“dile que venga a pedirte, yo te cocino lo que quieras,una cena rica y cuando la termine, no te preocupes, me meto a la cocina para no estar allí.”Siempre su baja autoestima.Sentí mucha ternura por ella.
Cuando me casé José Luis le cayó perfecto y ella a él.Mi mamá vivía con ella y las íbamos a visitar cada semana, le daba mucho gusto y siempre nos cocinaba, le encantaba la alegría de José Luis, sus chistes, que le invitara sus copas.
Cuando nació Natllely me dijo: si yo me muero tu te quedas con ella, me lo dijo en varias ocasiones, temía morir.
Recuerdo muchos momentos más:
Con mucha frecuencia movía la pierna con angustia.
La recuerdo en las fiestas familiares bailando con enorme alegría, la vida no era vida sin baile y celebración.Me dijo un día su norma: "¡En los hombres lo más importante es que sepan bailar! Para qué quieres a uno que no baile, búscate uno que sepa bailar!. Le hice caso y le encantó.Lo suyo, lo suyo, era la fiesta, se iba con Ramón a bailar al California, a los Ángeles. ¡Hasta enseñó a bailar a Ramón!
Cómo se levantaba temprano para hacerles de desayunar a sus hijas antes de llevarlas a la escuela e irse a trabajar a la mueblería: tortillas, huevos y toda la cosa, nos hacía a todos, hasta para mi.
Cómo quería que Ari se divirtiera, cuando adolescente, -¡Salte a pasear, vete con tus amigas- le insistía, a dar la vuelta. Y a Gloría: ¿a dónde fuiste? ¿quién te dió permiso?
Y qué decir de su angustia,temor, dolor e inseguridad cuando regresó Jorge a conocer a su hija. ¿se la llevará para siempre? ¿es justo? ¿la buscaría también a ella? ¿qué debo hacer? ¿debo dejarla ir? Me preguntaba con mucha ansiedad.Necesitó el apoyo de todos sus hermanos para enfrentar a Jorge cuando fueron a cenar.Sintió dolor por lo que Ari sufrió, pero también alivio y mucho gusto que su hija prefiriera regresar con ella.
Su eterna y estrecha relación y convivencia con Teresa y su preocupación y ocupación por esos sobrinos que le fueron tan queridos.Su compasión y paciencia y cuidados con Morelia.
Su amor y confianza especial por Víctor.
Me gustaba observar qué bien se llevaba con los cuñados, alegre, amable, servicial y cordial con todos, los quería de sus cuates.
Su forma de hablar: “este rufián de cuarta”,”pinches ojetes”.
Cómo le gustaba decorar su casa y la atención que le ponía a los detalles.
Su coraje de que en las navidades no hubiera chupe.Se quejaba amargamente con José Luis, -“cómo ves cuñado a esta ¡bola de persignados y aburridos! “.Trágico que no hubiera música guapachosa; realmente podía indignarse y ponerse mal.
-Su pozole y un menudazo.... recuerdos, recuerdos que la traen a mi corazón.
La visitábamos con frecuencia en el taller, especialmente al inicio. Tenía muchas esperanzas, le echaba ganas.
La recuerdo haciéndose cargo de mi mamá, tan cerca de ella tanto tiempo, por tantas razones, tan difícil.
Y llorando a mares en el velorio de mi mamá... tantos recuerdos, tanto dolor... tanto.
NUESTRO ÚLTIMO ENCUENTRO
Unos meses antes de morir me llamó:
“Rosa necesito que me prestes dinero para hacer un negocito; préstame porque yo creo que es el último que haré en mi vida, quiero comprar un poco de ropa para vender..."
“Ay, Chata, no empieces. ¿qué ya te piensas tirar a morir como mi mamá o qué?
Su primera y ultima visita a Guadalajara 15 días antes de su muerte... imborrable el recuerdo, como lloraba por todo, desde que José Luis la recogió en la central y le puso un disco de Siddha Yoga que ella había escuchado en el programa al que asistió, se soltó a llorar.Todo la conmovía “¡cómo me choca chillar, me he vuelto tan chillona!. ¿por qué será?" -me preguntaba.
Me llamó: -“invítame a ir a tu casa, dile a María que vaya, quiero platicarte lo importante y hermoso que fue el programa al que me invitaste y que María vivió."
Cuando llegó me dijo: “ Vengo nada más a agradecerte que me hayas invitado a asistir al programa deSiddha Yoga.-“Ay tú, qué hermoso fue todo, me sentí como nunca en mi vida.Allí pude arreglar cosas que jamás había logrado liberar.Fue increíble, lloré todo el programa.Nunca había yo creído en nada, pero algo pasó allí, ahora sí quiero empezar a meditar, estoy leyendo los libros que me diste.Todo lo que dice me parece bien, como nunca antes.Me siento muy bien cuando los leo.Ya puse un altar y estoy empezando a meditar."
Fíjate que yo tomé ese mismo programa aquí en Guadalajara, era un programa en donde Gurumayi da la iniciación, el despertar espiritual (en ese programa “casualmente” Gurumayi habló sobre los padres) Chata estaba en Querétaro.Se quedó a dormir en casa de unos amigos devotos de Siddha Yoga que le conseguí.La trataron con gran cariño, venía impresionada por su amabilidad.Les escribió a ellos su última carta de agradecimiento. Mientras estuvo aquí, me agradecía constantemente y volvía a llorar, "es el mejor regalo que me podías haber hecho, me ha ayudado tanto." Aún en México me volvió a llamar por teléfono para agradecerme nuevamente llorando.
Hasta el último día que estuvo con nosotros tuvo algo para darnos:
- "Les estuve guardando unas tortillas para hacerles sus chilaquilazos Josefo, no ¿tú crees que me iba a olvidar?, imposible. Mañana se los hago para desayunar"
Antes de irse me dijo: "Rosa, préstame dinero para ir a México... tengo que estar en el cumpleaños de Ramón... no quiero faltar a su cumpleaños, quiero verlos a todos"
En su lecho de muerte me dicen que preguntó por mi, que me llamaran... ya no la alcancé a ver viva... ¡cuánto, cuanto dolor sentí!Mi hermana, mi hermana, se ha ido...
Justamente ayer la recordé tanto, pues estuvimos sus hermanos: María, Victor, Isabel, yo y José Luis, acompañando a sus hijas Ari y Natllely en el gran acontecimiento: celebración de su graduación como Lic. en Administración de Empresas. De alguna manera tratando de representar a su insustituible y querida mamá, tan presente en el corazón de sus amadas hijas. Quise ofrecerle a Natllely la compañía y bendiciones que seguramente a su mamá le hubiera gustado ofrecerle y ya no pudo. Muchas veces me comentó la gran ilusión que tenía de que Natllely sí fuera a la Universidad, la impulsaba y le gustaba darlo por hecho.
Fué un gran día y quise reconocerle a Natllely, en su nombre, lo que significaba su logro: su gran fortaleza, templanza, determinación y confianza para poder llevar a término esta pequeña gran hazaña, a su corta edad y en plena crisis de adolescencia. En medio de a una gran adversidad: la muerte de su mamá, quien era su pilar, aunado a la ausencia, no apoyo y distanciamiento de su papá, la crisis de su hermana Ari y la ausencia de su otra hermana Gloria, la ausencia de su hermano, así como una mayor pobreza y la pérdida de la casa familiar. Sin embargo tuvo un gran-pequeño apoyo incondicional de su querida abuelita, y en lo que les fue posible, de sus hermanas y lo aprovechó al máximo. Un gran desafío que enfrentó como todo un guerrero.
Y como dice el dicho: "si del cielo te caen limones, haz limonada" Y eso hizo, no obstante la precariedad económica, con la ayuda de su abuelita y eventualmente de Gloria.Ella ahorró quintos y centavos para pagarse su carrera y su fiesta de graduación. Me encantó verla aún llena de ilusiones y proyectos, decidida y con el anhelo de estudiar una maestría y ver de qué manera podrá pagársela. Aunque tiene su galán y al parecer formal, enamorada y toda la cosa; me comentó que por lo pronto no desea casarse para cumplir otros sueños antes. Ya le ofrecieron un trabajo mejor y más formal y esta feliz, feliz, feliz¡ y todos con ella.
¡Cómo desee que Chata estuviera allí!, ¡cómo lo habrán deseado sus hijas! Confío que en algún lugar lo disfrutó y presenció esta gran realización y alegría de su hija menor. De una manera maravillosa la vi fortaleciéndose en el dolor y la crisis: trabajó, estudió, pagó su escuela, se reconcilió con su papá, se unió a sus hermanas, se relacionó con algunos tíos Contreras y hasta tuvo novio y está enamorada.
Es un gran momento, para sus hijas: ver también a su querida hija mayor Ari, saliendo adelante, sobreponiéndose a tantas y tan dolorosas pérdidas y dándoles todo su amor y cuidados a sus encantadoras e inteligentes hijas. Decidida a darles a sus hijas lo mejor de sí misma.
Comentamos con Isabel que las hijas de Chata maravillosamente están en una etapa de crecimiento y realización, las nubes negras pasaron finalmente. Ari está saliendo adelante de la crisis del divorcio.Por su parte, Gloria feliz con sus hijos y marido.En estos momentos está que no cabe de felicidad pues en 15 días cumplirá el gran anhelo de su vida: casarse con la pareja que ama y con quien está sacando adelante a su bonita familia. Y aunque también ha estado muy sola y ha sido difícil para ella, ya sabes, su gran alegría y simpatía le ha ayudado mucho y le ha abierto muchas puertas y corazones por allá.
Las bendiciones le llueven para este acontecimiento y su esposo está seguro que son las bendiciones de su suegra, me comenta Gloria. Se han ganado el cariño de mucha gente que en este momento de celebración, compartirán con ella este momento.Les han dado mucho apoyo, cariño y regalos. No obstante sus hermanas no podrán estar con ella como era su gran anhelo. Natllely no pudo arreglar a tiempo su visa por dinero y mucho le pudo saber que Ari tampoco finalmente podrá acompañarla por la falta de dinero. Le pudo mucho a Gloria pues le había asignado el lugar de dama de honor y le hacía mucha ilusión que ella diera el discurso del brindis como su hermana mayor. Tener a sus hermanas en este momento tan importante, pero no siempre se puede, estoy segura que Ari y Natllely también lo lamentan y confío que Gloria no le afectará para disfrutar con total alegría este momento dichoso.
De los tíos al parecer estaremos Yolanda y yo. Ella está muy conmovida con que alguien de la familia pueda acompañarla en este momento tan importante en su vida. Me comentó que se soltó a llorar cuando Yolanda le dijo que ya había comprado los boletos. Ya te imaginarás lo que significa estar tan lejos de todos por tanto años y sin poder regresar. A Chata le dolía mucho no poder verla y conocer a sus nietos sólo por foto, le hacía mucho ilusión que alguna vez Gloria regresara o ella pudiera ir. Recuerdo que cuando vino a visitarme traía una foto de sus nietas en la cartera y tenía mucho interés en mostrármelas, cuando lo hizo la última vez que vino, se puso a llorar.
Estoy segura que estará feliz de la estabilidad que está logrando Ari, de su bella familia, del amor que se tienen, de la unión que hay entre ellas y lo mucho que quieren a Ari y por supuesto Ari a ellas. De la felicidad que tiene Gloria, su pareja y su hijo e hijas queridas; orgullosa de el crecimiento y evolución de Natllely y el camino de crecimiento que ha tomado; de la valentía de las tres y de la forma en que todas están buscando su crecimiento, a su manera, capacidad y circunstancia, por un buen camino. Que de una u otra manera permanecen unidas para ayudarse y acompañarse mutuamente en los momentos más importantes de sus vidas, aunque ella no esté físicamente para seguir inculcándoles ese valor de la unidad y solidaridad, del cual ella nos dio ejemplo claro .
Chata seguramente está muy feliz y orgullosa de todas y cada una, así como nosotros sus tíos. Todas han sacado fuerza de la flaqueza y se están convirtió en mujeres maduras. Sobreponiéndose a la adversidad y enfrentando sus propios desafíos. Su mamá les dejó su ejemplo de fortaleza, compasión, sencillez, solidaridad, alegría y amor a sus hijas, a los animales, a la música y por supuesto al indispensable baile.
En fin, por Chata, por lo que hizo por nosotros, porque no puede estar físicamente con ellas, y por el amor que les tengo, estoy muy contenta y agradecida de poder acompañar a sus hijas un poco en su nombre, y agradecer un poco lo mucho que ella me dio y le hubiera gustado darles más tiempo.
Gracias querida Chata, mi hermana mayor, por tu amor, presencia, protección y alegría. Cuando te fuiste, entonces sí sentí desamparo, no me había dado cuenta que de alguna manera sentía que representabas la presencia de la madre. Gracias Chata por elegir mi nombre, me gusta. Te recuerdo con mucho amor y te tengo presente en mis oraciones siempre a ti y tus hijas. José Luis también te quiso mucho y te recuerda con gran cariño, fuiste siempre su cuñada consentida. No te preocupes por tus hijas, las educaste muy bien y son maravillosas mujeres, ahora están listas para cuidar de sí mismas y de otros.
Te dije muchas veces que te quería, pero creo que nunca te pude comunicar cuánto.