Bendito sincretismo que nos permite revolver y resolver nuestras tradiciones en un amasijo de creencias a cual más vistosas.
En el estado de Michoacán la noche de muertos se celebra en los pueblos de la región lacustre con una ofrenda que se vela toda la noche en los panteones.
En otras regiones de México la Noche de Todos Santos se acostumbra conmemorar con diferentes tipos de ofrendas.
Cuando vinimos a vivir al estado de Tlaxcala, nos tocó conocer la rica tradición que se manifiesta en diferentes costumbres ancestrales como hornear el pan de huevo durante toda la noche y poner la ofrenda con todos los platillos que los festejados acostumbraban comer.
Desde hace tiempo nos dio por adoptar la costumbre y montar nuestra ofrenda a la manera tradicional. En este año la adornamos con flores de cempoalxochitl, veladoras y platillos riquísimos como Carne en Chile Negro, Tamales, Arroz, Frijoles, Champiñones en escabeche, Calabaza en Dulce, Camote, Conserva de Guayaba, Ante de Zapote Negro, Miel de Abeja, Ron Havana Club, Agua, Naranjas, Limas, Mandarinas, Plátanos, Uvas, Cañas, Jícamas, Calabazas (¡Carajo!, estos muertitos comen mejor que uno).
Los invito a que visiten nuestra ofrenda. El bellísimo diseño, así como la elaboración de los deliciosos platillos, se debe a la inagotable creatividad de mi esposa Gaby.
Espero que les guste y que la disfruten tanto como nosotros y nuestros muertitos.
En el altar de los muertos reviven nuestras historias, regresan pasadas glorias de vagar por los desiertos. Y de algo estamos ciertos, en estas tierras benditas no olvidamos las cuitas con tanta celebración: es pura salutación y loor a las visitas.