CAMPEÓN DE LOS DESPOSEÍDOS
Con la muerte de Edward M. Kennedy, “El León” del Senado de los Estados Unidos. Los desposeídos, los sin poder o voz y, especialmente los inmigrantes indocumentados de esa nación, perdieron a su más sincero y acérrimo defensor en el Congreso.
Por más de cuatro décadas fue la figura destacada en lograr que las políticas migratorias y sobre refugiados fueran consistentes con los más profundos ideales estadounidenses.
Con su legislación migratoria de 1965, el senador Kennedy garantizó la reunificación familiar sin importar la raza, religión o el origen nacional. En recientes años peleó incansablemente por una reforma migratoria integral que habría concedido derechos y reconocimiento a más de 12 millones de trabajadores indocumentados y a sus familias que viven en la nación sin gozar de esas protecciones.
Siempre entendió que él era el vehículo para avanzar las grandes causas. En un mundo político donde muchos se centran en cómo utilizar las batallas de política pública para aumentar su poder, el senador Kennedy se centró en usar su poder para ganar batallas de política pública.
Kennedy siempre defendió con fuerza diversas causas como los derechos civiles, la salud y la educación, pero en la comunidad inmigrante y entre los grupos que defienden a esos inmigrantes, se le recuerda con profundo agradecimiento por su constante lucha en favor de los derechos de los inmigrantes y en los últimos años, por sus inmensos esfuerzos en tratar de concretar una reforma migratoria integral.
Kennedy fue el autor de los proyectos de ley de reforma que desafortunadamente no progresaron en el Senado federal en años recientes. Hay testigos que dicen que veían a Kennedy caminando con dificultad por los corredores del Congreso de reunión en interminable reunión buscando acuerdos, o de conferencia de prensa en conferencia de prensa promoviendo el tema, o de tarima en tarima instando a los mismos inmigrantes a no darse por vencidos y a no perder las esperanzas.
En ese año y en 2007 luchó hasta el final para avanzar la reforma migratoria, y cuando no se pudo, de todos modos convocó a activistas para animarlos a no dejarse caer y planificar los próximos pasos. El eterno optimista frente a la adversidad, siempre buscaba la frase adecuada para animar a los alicaídos que tenían la encomienda de seguir movilizando a la comunidad inmigrante y buscando aliados en el Congreso.
Kennedy fue algo así como la “conciencia” del Senado. La esperanza es que quienes queden atrás muestren al menos una fracción de esa conciencia y del compromiso de Kennedy para hacer realidad una nación más justa y humanitaria.
Yolanda
Uno de los momentos más electrizantes de la primavera del 2006, fue cuando Kennedy habló ante una manifestación de inmigrantes latinos en la zona de monumentos de Washington.
Hagan clic aquí para ver el video de ese momento.
Su tarjeta de presentación que tomé de su oficina.
Con la muerte de Edward M. Kennedy, “El León” del Senado de los Estados Unidos. Los desposeídos, los sin poder o voz y, especialmente los inmigrantes indocumentados de esa nación, perdieron a su más sincero y acérrimo defensor en el Congreso.
Por más de cuatro décadas fue la figura destacada en lograr que las políticas migratorias y sobre refugiados fueran consistentes con los más profundos ideales estadounidenses.
Con su legislación migratoria de 1965, el senador Kennedy garantizó la reunificación familiar sin importar la raza, religión o el origen nacional. En recientes años peleó incansablemente por una reforma migratoria integral que habría concedido derechos y reconocimiento a más de 12 millones de trabajadores indocumentados y a sus familias que viven en la nación sin gozar de esas protecciones.
Siempre entendió que él era el vehículo para avanzar las grandes causas. En un mundo político donde muchos se centran en cómo utilizar las batallas de política pública para aumentar su poder, el senador Kennedy se centró en usar su poder para ganar batallas de política pública.
Kennedy siempre defendió con fuerza diversas causas como los derechos civiles, la salud y la educación, pero en la comunidad inmigrante y entre los grupos que defienden a esos inmigrantes, se le recuerda con profundo agradecimiento por su constante lucha en favor de los derechos de los inmigrantes y en los últimos años, por sus inmensos esfuerzos en tratar de concretar una reforma migratoria integral.
Kennedy fue el autor de los proyectos de ley de reforma que desafortunadamente no progresaron en el Senado federal en años recientes. Hay testigos que dicen que veían a Kennedy caminando con dificultad por los corredores del Congreso de reunión en interminable reunión buscando acuerdos, o de conferencia de prensa en conferencia de prensa promoviendo el tema, o de tarima en tarima instando a los mismos inmigrantes a no darse por vencidos y a no perder las esperanzas.
En ese año y en 2007 luchó hasta el final para avanzar la reforma migratoria, y cuando no se pudo, de todos modos convocó a activistas para animarlos a no dejarse caer y planificar los próximos pasos. El eterno optimista frente a la adversidad, siempre buscaba la frase adecuada para animar a los alicaídos que tenían la encomienda de seguir movilizando a la comunidad inmigrante y buscando aliados en el Congreso.
Kennedy fue algo así como la “conciencia” del Senado. La esperanza es que quienes queden atrás muestren al menos una fracción de esa conciencia y del compromiso de Kennedy para hacer realidad una nación más justa y humanitaria.
Yolanda
Uno de los momentos más electrizantes de la primavera del 2006, fue cuando Kennedy habló ante una manifestación de inmigrantes latinos en la zona de monumentos de Washington.
Hagan clic aquí para ver el video de ese momento.
Su tarjeta de presentación que tomé de su oficina.
Con eso que yo ando metida en tantas cosas, pertenezco a muchas organizaciones de todo tipo. Entre ellas, a una organización nacional de abogacía para los derechos de los inmigrantes y refugiados. Hace unos meses tuvieron unas conferencias de tres días en Washington D.C. Que culminó en visitas al Congreso y al Senado con el fin de hacer cabildeo con sus representantes sobre el tema de la reforma migratoria y animarlos a votar en pro de ella. Fueron grupitos representando a todos los estados. A la Directora estatal de Missouri la acababan de operar y me escogieron a mí para que yo representara a Missouri. Aunque me las pinto sola para hablar de estos temas -no así del arte- El hecho de que lo iba a hacer con los meros poderosos de la nación, si no del mundo, y ¡además sola! me hizo que me temblaran las corbas.
Pues ahí me tienen, entrevistándome con congresistas y senadores (tienes qué hacer cita previa de muchos días antes, y nada más te dan unos 15 minutos para que digas los que tengas que decir, hay unos que te dan 30 minutos). Te hacen muchas preguntas también, a algunos, me imagino, lo que les decía les parecía un punto interesante o una perspectiva diferente porque luego los veía tomar nota de lo que decía ¡No se imaginan el sentido de poder y de importancia que te da eso!
Los otros delegados andaban en grupitos y yo los veía teniendo juntitas de planificación y armando estrategias de qué iban a decir. Yo pensé "si para ahorita no sé lo que tengo qué hablar sobre el tema, no debería estar aquí".
Lo malo de andar sola es que no hubo nadie que me tomara fotos de todo lo que andaba haciendo, ésta me la tomaron unos que iban pasando por ahí y se los pedí. Y además traía una camarita instamática de $5 dólares.
De los senadores que visité, con el que más quería hablar o por lo menos saludarlo era con Kennedy, no sólo por su apoyo a casi todas las causas en las que yo creo, sino porque también se le consideraba el senador más poderoso del Congreso, y por supuesto, su realeza familiar en la política.
Desgraciadamente, él ya tenía el cáncer y ya estaba muy enfermo y ya casi no iba a su oficina, así que no lo encontré (no se había podido hacer cita con él porque no iba a esta ahí en ese día).
Como quiera que sea, fui a su oficina oficial, les pregunté si me podían dejar entrar a su oficina personal ¡Y que me dicen que sí! Luego les pedí permiso de tomar fotos y me lo dieron. En su libro oficial de visitas le dejé una nota agradeciéndole por todo su apoyo a las causas de los hispanos a través de los años. Hasta casi me dieron ganas de llorar cuando le estaba escribiendo porque yo ya sabía que su cáncer era terminal. Como que me estaba despidiendo de él.
Aquí les comparto algunas de las fotos que tomé.
Ésta la tomé llegando al Capitolio (las instalaciones del Congreso). Ahí se encuentran las oficinas de las cámaras bajas y altas . Y las salas donde hacen sus sesiones de votaciones. Verdaderamente la sede del poder mundial. Yo ya había ido dos veces a la capital, pero cuando vas con una misión oficial , se siente diferente a que si vas de turista. Te dan ñáñaras andar caminando por los corredores del poder (dentro del capitolio) y toparte con todo tipo de gente pudiente. Literalmente ahí se respira el poder. Como de repente me hacía la que no sabía, me subía en los elevadores que son sólo para los congresistas o senadores, si me encontraba a alguien ahí sólo ponía cara de que ahí pertenezco y me saludaban o entablaban conversaciones pequeñas. Ponía cara y postura de Amalia Bustos y la pegaba. Nunca nadie me dijo nada, ni siquiera los guardias que están por ahí ¡Y hay una seguridad tremenda! Pero yo traía un pase oficial.
Entré a varias oficinas de los representantes, pero cuando entré a la de Kennedy, lo que más me llamó la atención fueron todas las fotos que tenía en las paredes, así que de eso fue de lo que tomé fotos.
Entrando a su oficina. A la izquierda se ve la placa con su nombre y el estado que representa (Massachussetts en su caso). Lo mismo es con todos los senadores. La SR es por Senate Room y el 317 era su número de sala.
Entre las fotos se ve con Hillary Clinton, Nelson Mandela, Martin Luther King Y los Presidentes Clinton y Ford.
Foto de su hermano John, y una foto famosa de Bobby (Quien fue Senador de Nueva York y Procurador General de Justicia de la nación, y que como saben, lo asesinaron en campaña para la presidencia), caminando en la playa con su perro.
Una de sus últimas fotos afuera del Capitolio. Era amante de los perros. Con éste se le ve en muchas fotos.
En esta silla es donde estuve sentada hablando con sus asistentes. Después de haberles pedido tanto, me dio vergüenza pedirles que me tomaran una foto ahí. La foto es de Presa Asociada.
Ésta se me hace importante porque se me hizo interesante la serie de portadas de TIME de los Kennedy.
Aquí está Kennedy en esa misma oficina. Obviamente yo no tomé esa foto. Es de la Prensa Asociada.SENATOR TED KENNEDY
From:
President Barack Obama (info@barackobama.com)
Sent:
Wed 8/26/09 9:32 PM
To:
Yolanda Lorge (yolandacl@msn.com)
Yolanda --
Michelle and I were heartbroken to learn this morning of the death of our dear friend, Senator Ted Kennedy.For nearly five decades, virtually every major piece of legislation to advance the civil rights, health and economic well-being of the American people bore his name and resulted from his efforts.
His ideas and ideals are stamped on scores of laws and reflected in millions of lives -- in seniors who know new dignity; in families that know new opportunity; in children who know education's promise; and in all who can pursue their dream in an America that is more equal and more just, including me.In the United States Senate, I can think of no one who engendered greater respect or affection from members of both sides of the aisle.
His seriousness of purpose was perpetually matched by humility, warmth and good cheer. He battled passionately on the Senate floor for the causes that he held dear, and yet still maintained warm friendships across party lines. And that's one reason he became not only one of the greatest senators of our time, but one of the most accomplished Americans ever to serve our democracy.I personally valued his wise counsel in the Senate, where, regardless of the swirl of events, he always had time for a new colleague.
I cherished his confidence and momentous support in my race for the Presidency. And even as he waged a valiant struggle with a mortal illness, I've benefited as President from his encouragement and wisdom.His fight gave us the opportunity we were denied when his brothers John and Robert were taken from us: the blessing of time to say thank you and goodbye. The outpouring of love, gratitude and fond memories to which we've all borne witness is a testament to the way this singular figure in American history touched so many lives.For America, he was a defender of a dream.
For his family, he was a guardian. Our hearts and prayers go out to them today -- to his wonderful wife, Vicki, his children Ted Jr., Patrick and Kara, his grandchildren and his extended family.Today, our country mourns. We say goodbye to a friend and a true leader who challenged us all to live out our noblest values. And we give thanks for his memory, which inspires us still.
Sincerely,
President Barack Obama








