PIES DESCALZOS
Por: Norma Mena
Con la fatiga reflejada en su rostro, va la mujer caminado. En su espalda lleva cargando a su crío dormido. Lleva en su hombro un bolso con esperanzas, y sueños escondidos. Su paso es corto y lento pues sus canasto lleno de flores no ha vendido. El niño llora pues no ha comido, sus lágrimas van rodando por sus mejillas partidas por el aire y el frío. Ella con ternura, pasa al frente al crió para posarlo en su vientre caliente, y darle a mamar del seno endurecido. Y así que el niño se pueda saciar y de nuevo se pueda quedar dormido. Mujer con los pies descalzos, y el espíritu destruido; le llega la noche en la calle, y el estómago vacío. En sus ojos se ve la tristeza de su largo recorrido. Mirando al cielo exclama: "Ayúdame, Dios mío".
va la mujer caminado. En su espalda lleva cargando a su crío dormido. Lleva en su hombro un bolso con esperanzas, y sueños escondidos. Su paso es corto y lento pues sus canasto lleno de flores no ha vendido. El niño llora pues no ha comido, sus lágrimas van rodando por sus mejillas partidas por el aire y el frío. Ella con ternura, pasa al frente al crió para posarlo en su vientre caliente, y darle a mamar del seno endurecido. Y así que el niño se pueda saciar y de nuevo se pueda quedar dormido. Mujer con los pies descalzos, y el espíritu destruido; le llega la noche en la calle, y el estómago vacío. En sus ojos se ve la tristeza de su largo recorrido. Mirando al cielo exclama: "Ayúdame, Dios mío".

