De manera habitual, llegan a mi correo una gran cantidad de comunicados, cadenas, forwards e invitaciones a participar en encuentros pornográficos del tercer tipo. Por costumbre los borro sin abrir.
Últimamente les ha dado por enviarme una serie de artículos para venderme, a precios de oferta, Viagra, Cialis, Levitra y otras linduras para llevarme de manera irrenunciable al paraiso terrenal.
Esto ya despertó mi más profunda paranoia: ¿me saben algo?... o me hablan al tanteo. ¡Quién me está espiando!
Esto me recordó un chiste que escuché al pasar:
Va un señor a consulta y le dice compungido a su médico de cabecera:
-Doctor, tengo serios, pero muy serios, problemas de disfución eréctil. Ayúdeme por favor.
-¿Ya probó con los medicamentos regulares?
- Las tomo como si fueran dulces, pero no me funcionan.
- Mire -le dice el galeno- estamos probando un tratamiento experimental que, en algunos casos, ha dado muy buen resultado. Consiste en una serie de inyeccciones de hormonas masculinas y femeninas por partes iguales.
Pues le aplican el tratamiento y al mes nuestro amigo regresa a consulta.
-¿Cómo le fue con el experimento? ¿Funcionó?
- Ay, Doctor. No sé qué decirle. Ahora cada vez que tengo una buena erección, me duele la cabeza, me pongo de mal humor... y tengo tanto quehacer.
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domingo, 12 de octubre de 2008
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