Betania
Fuimos a Betania también muy cerquita de Jerusalén, pues se ubica en las faldas del Monte de los Olivos a conocer la tumba de Lázaro; que se ubica en un barrio muy pobre en las afueras de la ciudad.
El dueño de una tiendita, en frente de la tumba, le dio a Ahmed las llaves del candado de una reja a manera de puerta. Mi señora y yo bajamos a la tumba en penumbra por una escalera de tierra tan empinada como angosta, como de unos 8 metros de profundidad. Desde luego la tumba estaba vacía, los muros de tierra formaban un rectángulo como de 3 por 2, y como de 1,80 de alto. Estaba muy mal iluminada con un foco de 40 watts. En esta tumba Jesús resucitó a Lázaro.
En Betania se dieron cuatro sucesos muy importantes:
Jericó
La ciudad de Jericó está situada a 26 kmts de Jerusalén y a 10 del mar Muerto. Se trata de un oasis desértico con palmeras datileras y plantaciones de plátano. Cuenta con un enorme manantial de aguas frescas, cristalinas y potables. El manantial está protegido.
Visitamos las ruinas de Jericó, que fue la ciudad más antigua del mundo, pues dicen los historiadores que se fundó hace más diez mil años en la orilla occidental del río Jordán. Nos dice Amhed que los primeros habitantes fueron los cananeos y que ahora pertenece a Cisjordania. Estas ruinas se ubican a 28 kmts de Jerusalén.
El dueño de una tiendita, en frente de la tumba, le dio a Ahmed las llaves del candado de una reja a manera de puerta. Mi señora y yo bajamos a la tumba en penumbra por una escalera de tierra tan empinada como angosta, como de unos 8 metros de profundidad. Desde luego la tumba estaba vacía, los muros de tierra formaban un rectángulo como de 3 por 2, y como de 1,80 de alto. Estaba muy mal iluminada con un foco de 40 watts. En esta tumba Jesús resucitó a Lázaro.En Betania se dieron cuatro sucesos muy importantes:
Delante de María y de Marta, hermanas de Lázaro, y de los discípulos de Jesús, éste resucita a Lázaro, cuando ya tenía 4 días de haber sido sepultado.
María Magdalena derramó sobre la cabeza de Jesús un pomo de alabastro y lavó sus pies con su pelo. A su vez, Jesús hizo lo mismo con sus discípulos: Lavarles los pies.
En Betania fue La Última Cena Pascual, recordada por el mundo católico en la Santa Misa como la Eucaristía.
María Magdalena derramó sobre la cabeza de Jesús un pomo de alabastro y lavó sus pies con su pelo. A su vez, Jesús hizo lo mismo con sus discípulos: Lavarles los pies.
En Betania fue La Última Cena Pascual, recordada por el mundo católico en la Santa Misa como la Eucaristía.
Jericó
La ciudad de Jericó está situada a 26 kmts de Jerusalén y a 10 del mar Muerto. Se trata de un oasis desértico con palmeras datileras y plantaciones de plátano. Cuenta con un enorme manantial de aguas frescas, cristalinas y potables. El manantial está protegido.
Visitamos las ruinas de Jericó, que fue la ciudad más antigua del mundo, pues dicen los historiadores que se fundó hace más diez mil años en la orilla occidental del río Jordán. Nos dice Amhed que los primeros habitantes fueron los cananeos y que ahora pertenece a Cisjordania. Estas ruinas se ubican a 28 kmts de Jerusalén.Cuando fueron creados Adán y Eva, hace un poco más de seis mil años, Jericó ya estaba habitada y desarrollada cuatro mil años antes. Considerado que los sucesos del Génesis ocurrieron hace un poco más de seis mil años, según las Santas Escrituras.
Desde estas ruinas se ven muy a lo lejos unas montañas. En una de ellas Jesús ayunó durante 40 días. Ahí se dieron las 3 tentaciones del diablo a Jesús. Luego del ayuno en la montaña Él se fue a Galilea.
Nazaret.
Nazaret se ubica al norte de Israel, muy cerca de Haifa (30 kmts) y del mar de Galilea (25 kmts. Este lago tiene 12 kmts de ancho, por 20 de largo.) Desde esta ciudad, que en aquél entonces era un rancho, José con María encinta partió hacia Belén para cumplir con el censo ordenado por Quirino.
Desde estas ruinas se ven muy a lo lejos unas montañas. En una de ellas Jesús ayunó durante 40 días. Ahí se dieron las 3 tentaciones del diablo a Jesús. Luego del ayuno en la montaña Él se fue a Galilea.Estas montañas están en el desierto de Judea.
Es un desierto espantoso con temperaturas que alcanzan los 50 grados centígrados. Cuando leo en los Evangelios que la Sagrada Familia se vio obligada a recorrer más de 400 kilómetros en burro, por el desierto de Judea y de Negev región montañosa plagado de fieras y salteadores de caminos, rumbo a Egipto, tras el decreto de la Matanza de los Inocentes firmado por el arrogante y asesino Herodes el Grande, me pregunto: ¿Cómo fue posible esto?
Nazaret.
Nazaret se ubica al norte de Israel, muy cerca de Haifa (30 kmts) y del mar de Galilea (25 kmts. Este lago tiene 12 kmts de ancho, por 20 de largo.) Desde esta ciudad, que en aquél entonces era un rancho, José con María encinta partió hacia Belén para cumplir con el censo ordenado por Quirino.Actualmente la habitan musulmanes, judíos y cristianos. Aquí vivió Jesús algunos años de su infancia, tras el peligroso viaje de Egipto a Nazaret. Posteriormente la familia de José radicó en Capernaúm, escenario de muchos acontecimientos de la vida de Jesucristo descritos en los Evangelios. Aquí vivieron Andrés, Mateo y Pedro (Cefas).
Nazaret es un lugar de peregrinaje (como la Basílica de Guadalupe) que tiene varios santuarios y la Cueva de María. Entre los que visitamos se destaca el de La Anunciación (el arcángel Gabriel se le aparece a la virgen María anunciándole que por obra y gracia del Espíritu Santo dará a luz a un bebé, que se llamará Jesús), construcción muy rara pero muy bien cuidada. Y la iglesia de San José, edificada en donde estaba el taller de carpintería de San José.
Las ruinas de Capernaúm se encuentran en Galilea a la orilla del mar de Galilea, también llamado Kineret. Ahmed nos dijo que como a 12 kmts se ubica la ciudad de Tiberíades. Cerca de las ruinas hay un oasis con palmeras datileras.
En una fondita atendida por la
señora y su hijo, comimos. El jovencito que nos colmó de atenciones era un judío ortodoxo, vestía traje negro, sombrero negro y los churritos en ambos lados de las sienes, llamados peots. Para empezar nos sirvió un plato de dátiles muy dulces. Yo le pedí dos vasos con hielo, dos refrescos y dos copas de brandy (nos arrimó la botella de un brnady elaborado en la región de La Rioja, España). Comimos la comida del día: Una ensalada, una especie de jocoque, una crema de apio, costillas de cordero, por cierto jugosas muy suavecitas, tortillas enormes de harina, una rebanada de pastel de chocolate, un café y brandy. ¿La cuenta? quince dólares por los dos. No me recibió propina. Cuando estuvimos a punto de marcharnos salió la señora y el joven a despedirnos. Al enterarse de que éramos mexicanos se alegraron, nos despidieron de mano y con caravanas.
Tiberíades.
De Jerusalén, nos llevaron en un autobús a esta ciudad, ubicada en el lado occidental del lago de Genesaret, mar de Galilea o lago de Tiberíades.
Esta turística ciudad la construyó Herodes Antipas, hijo de Herodes el Grande. Nos hospedamos en una casa de huéspedes atendida por un matrimonio y sus dos hijos: una jovencita muy guapa y un joven. De tez muy blanca todos. Judíos ortodoxos muy respetuosos de sus tradiciones.
Fuimos a la playa del llamado mar de Galilea, Rosita sí se bañó, yo no. Me contrarió que no pude encontrar unas cervezas para estar chupando en la playa. No encontré un pinche pomo de nada, ni siquiera un tintito, rosado o blanco. Comimos en el mercado por ser más barato. Pedí un bocadillo para cada quien. ¿Saben qué nos sirvieron? ¡Una torta gigante! Las dos tapas aguadas de tanto aceite de oliva; rebanadas de jitomate, rebanadas de aguacate, pimienta, rebanadas de cebolla, rebanadas de queso tipo Gouda, rebanadas de pavo. La tortota nos la sirvieron en un platón para cada uno, con una guarnición de ensalada, para variar, rociada con aceite de oliva, vinagre y queso parmesano; agua de fresa, una especie de cajeta con clavo y canela que me supo a rayos y café. Salimos que el ombligo nos hacía punta. ¡Ah, cómo extrañé mi coñaquito!
Caminamos por la sombrita para curiosear por las tiendas de artesanías, pero hacía un calor de la rechingada. Las tiendas, muy elegantes, tenían clima, con productos carísimos. De manera que por ahí anduvimos haciéndonos pendejos hasta que llegó el autobús por nosotros.
Resulta que nos llevaron al río Jordán, al sitio en donde Juan, bautizó a su primo Jesús. Nos rezagamos del grupo por estar rezando en el barandal de la pequeña explanada para turistas. El sitio está sombreado por árboles enormes y frondosos.
En eso, llega un grupo de españoles muy parlanchines acompañados de un sacerdote. El sacerdote iba a rebautizar al grupo en el sitio donde fue bautizado Jesús. Estuvimos viendo la ceremonia. Al finalizarla, el sacerdote nos preguntó:
-¿De dónde vienen ustedes?
-De México. –No sé por qué, pero todo el grupo de españoles (matrimonios), nos aplaudió.
-¿Quieren que los bautice –nos preguntó el sacerdote?
-Sí –le contesté-.
Lo hicimos y el sacerdote nos rebautizó en ese lugar bíblico importante para los cristianos, con las aguas del río Jordán. Todo un privilegio.
Corrimos porque el autobús ya nos estaba pitando. Fue un día maravilloso, aunque sin chupe. Bendito chupe.
Al día siguiente nos levantamos en Jerusalén a las 5 de la mañana, Ahmed venía por nosotros para llevarnos al aeropuerto de Tel Aviv. Teníamos boleto para las 10 de la mañana hacia El Cairo, Egipto. Israel, pronto iba a quedar atrás. ¡Qué viaje más maravilloso!
Nazaret es un lugar de peregrinaje (como la Basílica de Guadalupe) que tiene varios santuarios y la Cueva de María. Entre los que visitamos se destaca el de La Anunciación (el arcángel Gabriel se le aparece a la virgen María anunciándole que por obra y gracia del Espíritu Santo dará a luz a un bebé, que se llamará Jesús), construcción muy rara pero muy bien cuidada. Y la iglesia de San José, edificada en donde estaba el taller de carpintería de San José.
Las ruinas de Capernaúm se encuentran en Galilea a la orilla del mar de Galilea, también llamado Kineret. Ahmed nos dijo que como a 12 kmts se ubica la ciudad de Tiberíades. Cerca de las ruinas hay un oasis con palmeras datileras. En una fondita atendida por la
señora y su hijo, comimos. El jovencito que nos colmó de atenciones era un judío ortodoxo, vestía traje negro, sombrero negro y los churritos en ambos lados de las sienes, llamados peots. Para empezar nos sirvió un plato de dátiles muy dulces. Yo le pedí dos vasos con hielo, dos refrescos y dos copas de brandy (nos arrimó la botella de un brnady elaborado en la región de La Rioja, España). Comimos la comida del día: Una ensalada, una especie de jocoque, una crema de apio, costillas de cordero, por cierto jugosas muy suavecitas, tortillas enormes de harina, una rebanada de pastel de chocolate, un café y brandy. ¿La cuenta? quince dólares por los dos. No me recibió propina. Cuando estuvimos a punto de marcharnos salió la señora y el joven a despedirnos. Al enterarse de que éramos mexicanos se alegraron, nos despidieron de mano y con caravanas. Tiberíades.
Para los judíos es una ciudad santa. Ahmed no nos dijo por qué. Pero sí nos informó que fue fundada en honor del Emperador Tiberio. Los habitantes casi todos son judíos ortodoxos. Hay colonias de Sirios y libaneses.
De Jerusalén, nos llevaron en un autobús a esta ciudad, ubicada en el lado occidental del lago de Genesaret, mar de Galilea o lago de Tiberíades. Esta turística ciudad la construyó Herodes Antipas, hijo de Herodes el Grande. Nos hospedamos en una casa de huéspedes atendida por un matrimonio y sus dos hijos: una jovencita muy guapa y un joven. De tez muy blanca todos. Judíos ortodoxos muy respetuosos de sus tradiciones.
Fuimos a la playa del llamado mar de Galilea, Rosita sí se bañó, yo no. Me contrarió que no pude encontrar unas cervezas para estar chupando en la playa. No encontré un pinche pomo de nada, ni siquiera un tintito, rosado o blanco. Comimos en el mercado por ser más barato. Pedí un bocadillo para cada quien. ¿Saben qué nos sirvieron? ¡Una torta gigante! Las dos tapas aguadas de tanto aceite de oliva; rebanadas de jitomate, rebanadas de aguacate, pimienta, rebanadas de cebolla, rebanadas de queso tipo Gouda, rebanadas de pavo. La tortota nos la sirvieron en un platón para cada uno, con una guarnición de ensalada, para variar, rociada con aceite de oliva, vinagre y queso parmesano; agua de fresa, una especie de cajeta con clavo y canela que me supo a rayos y café. Salimos que el ombligo nos hacía punta. ¡Ah, cómo extrañé mi coñaquito! Caminamos por la sombrita para curiosear por las tiendas de artesanías, pero hacía un calor de la rechingada. Las tiendas, muy elegantes, tenían clima, con productos carísimos. De manera que por ahí anduvimos haciéndonos pendejos hasta que llegó el autobús por nosotros.
Resulta que nos llevaron al río Jordán, al sitio en donde Juan, bautizó a su primo Jesús. Nos rezagamos del grupo por estar rezando en el barandal de la pequeña explanada para turistas. El sitio está sombreado por árboles enormes y frondosos.En eso, llega un grupo de españoles muy parlanchines acompañados de un sacerdote. El sacerdote iba a rebautizar al grupo en el sitio donde fue bautizado Jesús. Estuvimos viendo la ceremonia. Al finalizarla, el sacerdote nos preguntó:
-¿De dónde vienen ustedes?
-De México. –No sé por qué, pero todo el grupo de españoles (matrimonios), nos aplaudió.
-¿Quieren que los bautice –nos preguntó el sacerdote?
-Sí –le contesté-.
Lo hicimos y el sacerdote nos rebautizó en ese lugar bíblico importante para los cristianos, con las aguas del río Jordán. Todo un privilegio.
Corrimos porque el autobús ya nos estaba pitando. Fue un día maravilloso, aunque sin chupe. Bendito chupe.
Al día siguiente nos levantamos en Jerusalén a las 5 de la mañana, Ahmed venía por nosotros para llevarnos al aeropuerto de Tel Aviv. Teníamos boleto para las 10 de la mañana hacia El Cairo, Egipto. Israel, pronto iba a quedar atrás. ¡Qué viaje más maravilloso!






















