a Amalia Bustos,
siempre mi Amalia
siempre mi Amalia
Decidí caminar regreso a casa, me sorprendió la lluvia y caminé acompañada de la lluvia, de mis muertos y de ti, que no eres viva y que no eres muerta.Tantos siglos en vacío, desde que decidí meterte en una caja poner cirios grandes alrededor, velarte largo y después seguir andando... Y hoy decidí que caminaría contigo a casa, inundada en tonos grises como tu ausencia y tu cara llegando desde aquel mar en donde casi nunca llueve...
Me sorprende descubrirte entre mis muertos vivos. No se si aun te extraño, por eso me resolví a perder la vergüenza y escribir renglones y renglones aunque no valgan la pena. La querencia me viene de tradición, de muy allá. Y pude escuchar de nuevo tu risa, tus palabras combativas y tu fuerza de guerrera por la vida.
En el pasado creíamos que los guerreros muertos regresaban a la vida como colibríes y que el sur se encontraba a la izquierda del mundo. Y creíamos que después de su muerte los guerreros primero formaban parte del brillante cuerpo del sol, luego después de unos años, vivían para siempre en los cuerpos de los colibríes...
Me movió la nostalgia del sol y de la lluvia que no te deja volar, que ya no te puedo ver y que pareces haberte convertido en colibrí
De hoy en adelante estaré pendiente del sol y cuando abra mi ventana lo miraré fijamente por unos segundos, después, cerraré los ojos y veré como vuelas dentro de mí con tus colores mas bellos... volveré a caminar bajo la lluvia y te soltaré de nuevo
en mi libertad
Judith







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